Este jueves hubo actividad en la Universidad Autónoma de Tamaulipas: Enrique Carlos Etienne Pérez Del Río, rector de la misma, rindió su II informe de actividades en el histórico y legendario Teatro Juárez de Ciudad Victoria.
Ha sido un evento distinto en todos sentidos, y los asistentes tuvimos oportunidad de visualizar a través de un trabajo excelso de video, el trabajo que se ha realizado en la máxima casa de estudios tamaulipeca.
Posterior a la presentación, el rector Etienne hizo uso de la palabra para, en un lenguaje coloquial, hacer énfasis en muchos de los rubros alcanzados por la UAT en el presente ciclo que concluye. Enfatizó la importancia que tiene el trabajo en equipo, y destacó el hecho de que en diversas Unidades Académicas, antes facultades, se hace trabajo multidisciplinario, es decir, profesionales de la investigación de una especialidad en particular se conforman con otros expertos de otras afines, y conjuntamente hacen investigación, la que ha crecido sustancialmente en el último bienio, como sabemos, hemos visto en revistas y congresos, y se ha informado a la comunidad universitaria.
La rectoría sigue apoyando y privilegiando este rubro, y no ha dejado que se siga creciendo. Una prueba la tenemos con egresados que en California han llevado a cabo actividades profesionales que les ubican como los primeros del mundo en su especialidad; asimismo, hay otras cosas de las que dice sentirse orgulloso el rector Etienne, y que algunos universitarios constatamos, porque estamos directamente involucrados en el área correspondiente.
Etienne ha sido un buen rector desde el punto de vista de la sociedad y la comunidad universitaria. Poco a poco la gente ha entendido que cuando hay orden y cordialidad se pueden hacer muchas cosas. Los rectores que ha tenido a lo largo de su historia la UAT han dejado un importante legado: cada uno ha privilegiado alguna especialidad o área hoy importante, que se ha seguido reforzando y creciendo de acuerdo a los avances tecnológicos y el presupuesto que, como sabemos, cada vez es más corto y las necesidades son mayores.
Cierto, hay cosas de las que la UAT no se siente muy orgullosa, y en ese sentido, Enrique Etienne ha sido crítico y optimista, porque cree que se pueden hacer muchas cosas aún, que se puede crecer, y para ello ha exhortado a la comunidad universitaria, para que, en un espíritu de colaboración solidaria, se sumen al esfuerzo de todos nosotros, porque, finalmente, la Universidad la hacemos cada uno de sus miembros, sin distinguir el rol que jueguen.
Todos son importantes y cada uno tiene una función, por lo que se debe privilegiar el trabajo en equipo, orgullo del rector Etienne y muchos de sus colaboradores.
También se sabe que hay elementos que no han respondido a las exigencias del nuevo milenio y, en una decisión sin precedentes, el rector está considerando la necesidad de hacer algunos cambios en su equipo de colaboradores, para que esos que solo saben hacer grilla se vayan a su casa, y en su sitio entren los que saben trabajar y no ven moros con tranchetes.
Se ha acabado la época del porrismo, y eso es una muy buena noticia, porque desgraciadamente, una parte de la historia negra de nuestra Alma Mater la firmaron esos personajes.
Hoy, la historia universitaria se escribe en las revistas científicas, en el campo y los ranchos ganaderos donde se aplican sus resultados de investigación y docencia, y en las aulas en las que cada uno de nuestros hijos se prepara para seguir creciendo.
Sinceramente, suponemos que si tocando puertas se ha crecido para tener recursos que sean suficientes, el rector Etienne logrará gestionar mucho más aspectos materiales para poder alcanzar esa excelencia en otros rubros pendientes de crecimiento.
Pero, a fuerza de ser sinceros, tenemos motivos más que suficientes para sentirnos orgullosos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, logrando posicionarse en la confianza de los hogares tamaulipecos, los de nosotros, que entregamos a nuestros hijos para que se formen en sus aulas.
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