La Autonomía de la UAT

Siempre ha sido un tema de debate el hecho de que las universidades públicas sean autónomas: algunos piensan que es bueno y otros lo contrario, porque a través de la historia y del territorio nacional ha habido quien se enriquece en las casas de estudios, quien las usa como botín político o hace mal uso del poder que tiene el manejo de una institución de esa envergadura.
La autonomía bien encaminada, en todos sentidos, es positiva. Y no se trata de remembrar una lucha que, como la historia lo recoge, tiene algunas crónicas de lo sucedido en narraciones verídicas y otras no tanto, producto de la leyenda que se entreteje en torno a quienes han propiciado esta declaración, no en Tamaulipas, sino en el país entero.
Los miembros de la comunidad universitaria tamaulipeca celebramos la autonomía de nuestra máxima casa de estudios recordando a dos personajes, Enrique García y Flavio Rocha, quienes han sido señalados como los artícifes de este movimiento que ha permitido que la UAT sea lo que hoy es.
No se puede olvidar la participación de los que han dirigido la UAT en el devenir del tiempo y han logrado significativos avances. Hoy, podemos decir que es motivo de orgullo saber que la UAT es autónoma en muchos sentidos, y la comunidad lo sabe.
Es autónoma para decidir sus campos de investigación, pero responsable porque lo hace en base a las necesidades regionales, es decir, de acuerdo a lo que nuestro estado requiere, y configura sus esfuerzos y presupuestos en aras de poder lograr productos de investigación conducentes con lo que Tamaulipas está demandando, y que antaño se contrataba, de acuerdo a lo requerido, en el exterior.
Hoy, la Universidad Autónoma de Tamaulipas genera un porcentaje mayoritario del conocimiento que se necesita en el desarrollo de la industria actual, del nuevo milenio.
Los dineros públicos son sagrados, y así se ha entendido en cada una de sus unidades y facultades, escuelas y centros de investigación, y se procura dar un buen uso a éstos, provocando con ello un muy estricto señalamiento a cada erogación que se realiza: hoy, las cuentas de la UAT son vigiladas con lupa para evitar malos entendidos, malos manejos o malos resultados con ese gasto.
Autónoma en materia política, porque, aunque los enemigos del progreso y de la propia UAT difieren en nuestro punto de vista, en la misma hay apertura de ideas y respeto a toda ideología política.
En sus aulas hemos visto catedráticos totalmente identificados con el PRI, pero también los hemos visto identificados con el PAN, el PT, el PRD o alguna otra fuerza política, sin que ello quiera decir que los profesores manipulen a la comunidad universitaria a favor del partido de sus simpatías.
De la misma forma, hemos visto alumnos que están completamente identificados con movimientos políticos de toda índole, y sus ideas son respetadas, nunca compartidas en las aulas.
Hay libertad de credo, de expresión, política. A nadie, no latentemente, se le obliga a estar en uno u otro partido.
Los negativos no pueden entender que la Universidad recibe dinero del Estado y de la Federación, y en eso, el rector Enrique Etienne Pérez Del Río ha propiciado una buena distribución en base a las necesidades de la misma entidad, como decíamos líneas arriba.
Así han sido creados planes de estudio relacionados con las tecnologías y productos que hoy en día son base para el desarrollo, no de Tamaulipas sino del país entero.
Muchas cosas han cambiado y seguimos gozando de esa total autonomía, y lo sabemos cada elemento de la comunidad universitaria, desde el campo en que nos encontremos, porque a nada nos obligan, porque hacemos lo que hacemos convencidos de que es lo mejor para nosotros, para la UAT, el estado de Tamaulipas y es una colaboración importante para México.