Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Para tratar el asunto de los migrantes que cruzan a Estados Unidos por la frontera mexicana, el obispo Enrique Sánchez Martínez se reunió con sus homólogos de Texas, en atención al llamado que el papa Francisco les hizo durante su visita a ciudad Juárez.
Mencionó que el papa les pidió a los obispos fronterizos de ambos países, trabajar en conjunto sobre el asunto de la migración de mexicanos y centroamericanos que viajan a Estados Unidos con todos los riesgos a los que se tienen que enfrentar.
“Estamos trabajando en programas muy concretos, y pronto tendremos los acuerdos a los que hemos llegado y se los haremos saber, ya que la migración no es solo un problema del país expulsor, sino también del país receptor”, mencionó.
Dijo que el problema es muy complejo, y que aunque algunos llegan a la parroquia y a la Casa del Migrante, otros que vienen ya no llegan porque no los dejan, por lo que señaló que se tiene que afrontar desde los ámbitos religioso, social y gubernamental.
Agregó que en ocasiones son asaltados y privados de su libertad antes de que lleguen a esta ciudad Insistió que las diócesis fronterizas de México y Estados Unidos ya trabajan en un programa relacionado con este asunto de la migración.
“Hay que resolver el problema de fondo, y pienso que la migración nunca se va a terminar, y el problema es que mucha gente se viene a buscar una nueva vida, y el problema es que no debemos ser así con los que llegan a la frontera ni lo que sucede aquí, deberíamos hacer que no se vayan, pero no podemos porque el problema es estructural”, sostuvo.
El año pasado fueron atendidos en la casa del Migrante de esta ciudad cerca de 10 mil migrantes. De los que el 65 por ciento fueron mexicanos deportados de Estados Unidos, y el resto centroamericanos.
Este año se espera que la cantidad de mexicanos deportados aumente debido a las políticas anti migrantes que se están endureciendo en Estados Unidos, reconoció el sacerdote.