Nuevas leyes para nuevos tiempos

Un legislador no únicamente está en su curul aprobando leyes que otros presentan o que llegan a iniciativa del Ejecutivo: también tiene el deber de preocuparse por lo que necesitamos los ciudadanos, y cristalizar esas inquietudes en hechos.
De esa forma, la Ley Electoral para el estado de Tamaulipas ha sufrido cambios sustanciales en los últimos decenios: ha habido cosas que se convierten en obsoletas y hay que eliminarlas, actualizarlas o reformarlas, y otras que tuvieron que partir de una necesidad para convertirse en ley.
Uno de esos temas que antaño no se podían tocar siquiera es el referente a los candidatos independientes, figura que tiene pocos años de haber surgido a nivel nacional y estatal, otorgando a los ciudadanos la posibilidad de encontrar un espacio cuando los partidos políticos no tienen espacio para ellos.
El candidato independiente debe cubrir algunos requisitos mínimos para acceder a una candidatura, y, en su caso, ser susceptible de ocupar un cargo de elección popular, siempre y cuando la ciudadanía así lo decida.
En ese sentido, la actual legislatura ha encontrado que la ley Electoral tamaulipeca debe considerar temas medulares que deben someterse a concurso de los legisladores, entre los que por lo general se ubica a quienes buscan puestos en las siguientes elecciones. Ramiro Ramos Salinas, presidente de la Gran Comisión lo sabe porque independientemente de su participación como líder congresal, ha sido precandidato de su partido, el Revolucionario Institucional a la gubernatura.
Sabe que hay que encontrar aspectos legales que no choquen con el trabajo de los que tienen puestos de elección, y seguramente ha recibido sugerencias de muchos de nosotros que vemos bien o mal el que un legislador pida licencia para convertirse en precandidato o algo por el estilo, con la idea de que se les ha elegido por tres años y no por un tiempo medio mientras son lanzados como candidatos.
Pero la ley lo permite, y es por eso que esta situaciones se presentan cotidianamente.
Ramiro tiene en mente algunos temas que pudieran incorporarse a la actual ley, y estará preparando los documentos necesarios que permitan someter a la voluntad de los diputados estos temas que pudieran convertirse en una nueva ley electoral.
Y como Ramiro, hay otros legisladores que han trabajado con la ciudadanía para considerar lo que debe manejarse en el Congreso, y seguramente preparan temas que nos darán los cambios que muchos esperamos.
Hay que entender que todas les leyes se convierten en obsoletas con el paso del tiempo y hay que darles una maquillada, una “manita de gato” para que sigan siendo vigentes y no suceda lo que con otras que datan de casi cien años sin ser siquiera leídas.
Y en ese sentido tenemos la certeza de que se hace un trabajo competente, porque a fuerza de ser sinceros, hemos palpado –personalmente- que la actual Legislatura ha cambiado la imagen que se tiene de una cámara baja estatal, donde por lo general se supeditan a aprobar lo que manda el gobernador en turno sin chistar, tanto los de su partido como los de oposición, cuya verdad siempre ha sido cuestionada por la facilidad con que se alinean a una sola voluntad.
En este caso, la legislatura tamaulipeca nos ha dejado muchas muestras de un trabajo constante y de la intención de trabajar y no hacer escándalos: atrás quedaron las pancartas y máscaras o crucificados y esas cosas que, a fuerza de ser sinceros, no dejan de ser ridículas manifestaciones de impotencia.
Y la Ley Electoral tamaulipeca tendrá esos cambios que usted o nosotros hemos comentado con amigos, en cafés o reuniones, porque son necesarios, urgentes y porque queremos ser un estado vanguardista en ese renglón.