Chantaje político: el “bronquito”

No podemos decir que es el “bronco” tamaulipeco, porque, a fuerza de ser sinceros, le queda muy grande el nombre. ¡Vaya!, ni siquiera puede comparársele con aquellos políticos que luchaban y hacían de las suyas para asestar golpes mediáticos y de presión que les permitían obtener muchos privilegios.
A veces, la clase política no entiende y cede ante la presión “social” de algunos escandalosos que pretenden tomar por la fuerza lo que no les ha sido dado con la ley o la razón.
No es por ahí, porque así no se debe actuar, y nos lleva a pensar que si ahora de precandidatos, al no lograr lo que la ley exige, hacen esos papelitos, ¿qué será cuando llegasen a gobernar?
Se han olvidado que en Tamaulipas no queremos payasos o bufones sino políticos comprometidos que quieran y puedan servir a su comunidad, y no como un espíritu de sacrificio, porque de todos es sabido que éste no existe en quien incursiona en la política, sino que tengan, al menos, vergüenza profesional para actuar bien, devengar lo mucho que les pagan… y que no se roben nuestro dinero, porque eso es lo más inmoral que sucede a diario.
Y resulta que en la capital del estado tuvimos que soportar una interrupción más al tráfico por la inconsciencia de un individuo que, al no cumplir con lo que pide la ley quiere, a fuerza, que se le otorgue la candidatura independiente para contender en Altamira por la presidencia municipal.
Sebastián Domínguez es el nombre del personaje en cuestión, y fuera de las instalaciones del Instituto Electoral de Tamaulipas estuvo “crucificado” un leve tiempo gritando consignas a las autoridades que no cedieron ante su capricho.
La ley es muy clara, y Domínguez incumplió con los requisitos establecidos para ser candidato independiente.
Hemos visto como se entregaron constancias a otros tamaulipecos que, con posibilidades o sin ellas jugarán la contiende como independientes. Ellos saben lo que arriesgan pero ante todo, cumplieron con la ley, y al IETAM hizo lo que tenía que hacer: otorgar constancias a los que cumplen y negarlas a los que no pudieron cumplir. Así, claro y sencillo.
O ¿Hay otra forma de ser candidato?
La legalidad, estimado lector, es lo que nos está faltando en todos los ámbitos, y por eso estamos como estamos: porque permitimos que individuos sin moral, sin honorabilidad, sin ética, sin talento y sin vocación nos gobiernen.
Es claro, e insistimos en ello: no existen esos políticos que dicen que lo hacen únicamente para servirnos. Mienten, totalmente mienten: lo hacen porque es buen trabajo, bien remunerado y les otorga muchos privilegios, aparte de cumplir con los demás, pero definitivamente, lo hacen por subir en una carrera política que tiene muchas aristas, pero la del altruismo no les queda.
Entonces, siendo honestos y claros: lo hacen porque es buena “chamba”, aunque por lo general se pasan de vivos y se dedican a recibir recursos ilegales que les permiten amasar insultantes fortunas que no se acabarán ellos, sus hijos y sus nietos, dejando a sus pueblos endrogados por muchos años.
Que nos hablen claro, que nos digan qué pretenden al gobernarnos, y entonces, que se les pague no bien, sino muy bien, y se les exija cumplir con sus compromisos y su trabajo, y cuando concluyan, se lleven su dinero bien ganado a casa.
Los tamaulipecos no estamos para pedir limosna de un servidor público, pero tampoco estamos para que nos roben. Es tiempo de dejar a un lado a los exhibicionistas que incumplen con un mínimo requisito y vislumbran qué sería su tuviéramos el mal tino de elegirlos.
Debería Sebastián hacer la lucha como persona honorable y luchadora, y dejar a un lado sus “panchos” ridículos que no convencen ni a sus parientes.
No necesitamos bufones: necesitamos políticos de verdad.