Dicen que no es bueno hablar de más, que no es positivo tener que retractarse, porque en términos generales, cuando sucede lo anterior, la gente se queda con la idea de que somos unos “bocazas”, unos bocones, mentirosos y todo lo peor que se puede uno endilgar a su reputación que, en ocasiones, suele dañarse más cuando la gente hace lo anterior.
En este caso, la contienda por la gubernatura se pone mucho más compleja, aunque no compartimos la idea de muchos de que será muy “interesante”: sentimos como si quisieran ver sangre en el coliseo romano, una cosa similar llena de morbo y de sentimientos sensacionalistas, porque queremos ver que se den con todo, que se tiren “hasta con la cubeta!, y la verdad, aparte del deprimente espectáculo que denigra mucho más de lo que ya está a la “clase” política tamaulipeca, no deja mucho que digamos a los virtuales electores.
Por ejemplo: dicen que siempre sí entrará en el juego, perdón contienda, el ex de muchos partidos y camisetas, ideologías y más, Gustavo Cárdenas, aquel priísta que dejó su partido para contender y ganar la alcaldía victorense, para luego ser diputado federal y otros cargos amparado por el blanquiazul, hasta que decidieron ya no seguir dando vuelo a sus peticiones, y hoy es diputado por un Movimiento Ciudadano que hace las veces de partido, aunque dicho sea por politólogos, solo sirve para que Dante Delgado y sus secuaces puedan vivir holgadamente y sin trabajar a costillas de usted, de nosotros y de quienes pagamos impuestos, porque les dan su limosna con el nombre de “prerrogativa” para que estén contentos.
Con Cárdenas, habrá cuatro contrincantes que han hecho mucho ruido: Baltazar Hinojosa, del PRI, quien de todos es conocido por su trayectoria política; Francisco Javier García, del PAN, conocido por bronco, por despotricar contra el sistema al que se debe, y por haberse hecho millonario cuando fue alcalde de Reynosa; Francisco García Chavira, quien juega como independiente ahora, y espera algo del proceso, aunque dicho sea con honestidad, no acabamos de entender qué. Gustavo, conocido ampliamente en el centro del estado, se une a la lista en la que hay dos o tres aspirantes más, cuya idea es, igual que los del MC y partidos pequeños, seguir teniendo prerrogativas para vivir en la holganza.
Ya estamos escuchando el discurso del victorense en el sentido de que “combatirá la corrupción” y esas frases que acuñó siendo panista, siendo “emeceísta” y ahora, como candidato a gobernador, seguramente no cambiará el discurso, porque nos han acostumbrado a decir que echarán a los bribones del poder, cuando nunca han comprobado legalmente las “bribonadas”, y no han propuesto absolutamente nada.
A los virtuales electores nos gustaría escuchar, más que lo que se dice ebn las llamadas “campañas negras”, qué haría Baltazar por la entidad, qué propone Cabeza de Vaca, que sugiere Chavira o que piensa Gustavo cambiar para que la entidad progrese.
Los pequeños, seguramente tendrán un discurso, pero suponemos que tampoco propondrán, porque no hay infraestructura para hacerlo, ni brillantez política ni nada por el estilo.
El caso es que habrá un candidato más, y muchos se frotan las manos esperando un buen “entre”, rounds de golpeteo entre quienes buscan la silla de Palacio de Gobierno, pero fundamentarán que es lo único que veremos de todos ellos.
Propuestas, planes, proyectos es lo que quisiéramos escuchar, y de ser posible, decir como se podría hacer todo ello.
Dejarse de insultos, diatribas, de si uno de ellos es bebedor o jugador y esas cosas que poco –o nada interesan electoralmente- y centrarse en convencer a un electorado escéptico, desilusionado con las autoridades, y harto de ver ricos nuevos cada seis años. Bueno, multimillonarios, porque vaya que han sido poco discretos y poco mesurados. La ambición no la queremos los electores. ¿Alguien nos podrá garantizar honestidad en esto?