Y, ¿quién se hará cargo?

Duele, enoja, molesta el hecho de ver la impotencia de la gente ante algo que no está en sus manos resolver, y que quien debe hacerlo no lo ejecuta adecuadamente.
Hace unas semanas, vivimos un acontecimiento muy desagradable, en el sentido de que el estado actual de las calles ocasionó la ponchadura de dos llantas en un solo vehículo, una de las cuales quedó totalmente inservible, ya que, por la magnitud y dimensiones del bache, dañó la parte lateral, donde están las cuerdas de acero del neumático, y hubo necesidad de comprar nuevas llantas.
Aunado a lo anteriormente narrado, no es agradable hacer ahorro desmedido y cuidadoso para pagar el enganche de un vehículo de nuevo modelo, y ver, poco a poco, en unos cuantos meses que circula como carcacha, es decir, todo le suena, porque se han aflojado muchas piezas, gracias al estado de algunas de nuestras arterias.
Entendemos que es imposible prácticamente tener una ciudad como la merecemos, porque no hay recurso suficiente que pueda asumir la responsabilidad que se ha alejado durante un largo tiempo, pero no es justo que accesos a colonias y fraccionamientos que hace seis o nueve meses se encontraban en buen estado, hoy estén prácticamente intransitables, lo que origina, insistimos, que nuestros vehículos suenen como carros viejos; es aquí cuando entendemos la parte de los concesionarios de transporte que se quejan del mal estado de las calles, y argumentan esa razón para subir sus tarifas.
Algo debe hacerse de inmediato.
Y nos gustaría, sinceramente, escuchar a quienes contienden por la alcaldía de la capital tamaulipeca, que nos digan como enfrentarán lo que era un gran problema, y hoy se ha convertido en mayúscula tarea, grave y costosísima.
Alguien nos decía que debía el Ayuntamiento de Victoria proponer la participación ciudadana, en el sentido de que pudiéramos pavimentar la parte de calle que nos corresponde con estándares de calidad determinados –no los de los constructores oficiales, que son pura trampa y deslealtad desmedida- y que este trabajo, justificado al cien por ciento, se pudiera tomar a cuenta de impuesto predial, por ejemplo, y así, habría una especie de contraloría social –ciudadana- en acción que pugnaría por un trabajo de buena calidad, y al Ayuntamiento le quitaría la responsabilidad que no se ha asumido en su totalidad, y eso, por más que se haga o digan, todos lo sabemos.
Sería muy interesante saber que hará Oscar Almaráz cuando se alcalde y se enfrente a los gritos de ayuda en pavimentación, y los atienda sin desatender otras áreas prioritarias también.
Administrar un municipio no es tarea fácil, y se requiere de un buen equipo de colaboradores, de gente que sepa lo que hace, y que pierda el amor al dinero fácil, porque la ciudadanía, cada vez más exigente, entiende que los que llegan ahí no deben tener los sueldazos de figuras de fútbol que cobran, y debieran ser auténticos servidores públicos.
También, la gente entiende que el dinero debe bien emplearse, y los constructores o cuadrillas que se encargan de nuestras calles deberían asumir su responsabilidad y ser sujetos a sanciones administrativas y penales por la falta de probidad en sus acciones, porque no pueden decirse honrados cuando pavimentan o reencarpetan una calle que en unos pocos meses está intransitable de nuevo, lo que habla de la mala calidad del material y trabajo, y de que faltó también parte del grueso de carpeta ofrecido. Nadie checa esas cosas, y siguen robándonos los que construyen calles, y eso todos lo sabemos.
¿Qué dirán los encargados de captar la problemática del futuro alcalde victorense?
Ese sería un buen tema para los foros de consulta, pero, cuando ganen y lleguen, será necesario que nos cumplan, y ya no nos duerman con demagógicas declaraciones que no tienen nada de pavimento como base, y por ende, se llenan de agujeros, en la calle, en la moral de nosotros, y en la honestidad oficial.

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