Antes de comentarle sobre el ósculo, vale la pena subrayar que el Rector Etienne Pérez del Río declaró que los profesores son protagonistas de la transformación académica de la Autónoma de Tamaulipas.
El Rector Enrique Etienne, nuevamente reconoció la importante función de los docentes en los avances académicos, de investigación y vinculación que en los últimos años ha tenido la Casa Máxima de Estudios del Estado.
Así lo declaró después de la toma de protesta a los miembros de los Comités Ejecutivos Locales del Sindicato Único de Trabajadores Académicos (SUTAUAT), donde señaló que los maestros son un gran apoyo para la Universidad, y van a hacerlo todavía más. Con ellos, la Universidad va hacia adelante”.
Protagonistas del cambio y las transformaciones de la Universidad son los maestros y puso de manifiesto las excelentes relaciones de la administración que él dirige, con las autoridades sindicales, donde reconoció el liderazgo del Secretario General Estatal del SUTAUAT, Luis Gerardo Galván Velasco.
Dejando la UAT y en medio de las campañas electorales de Tamaulipas para elegir al sucesor de Egidio Torre Cantú, se supo de una celebración muy especial que tiene que ver con el título de esta columna, aunque el mismo de la idea de raro, sucio, oscuro.
‘Ósculo’ es una palabra escasamente usada, es más común utilizar sinónimos como beso, rose labial, caricia, besuqueo, etc.
Un beso u ósculo es el acto de presionar los labios contra una superficie, generalmente la piel o los labios de otra persona, es una expresión social de afecto, de saludo, de respeto o de amor.
El ósculo tiene una función social humana, determinante en el proceso de cortejo de la pareja.
Ayer 13 de abril, fue El Día Internacional del Ósculo o Día del Beso, aunque en otros confines de la tierra lo celebran el 6 de junio o un mes después, pero ése es “el día del beso robado”. En otras culturas es en noviembre.
En México esta celebración casi no se practica, quizá por desconocimiento o por la falta de ideas para la comercialización del beso.
Los románticos hablan del beso en poemas, en canciones, en la literatura, en la pintura, en la escultura, etc.
El beso se reconoce como la primera entrega de amor, la forma más simple -aunque también la más sentida- para que una pareja diga a otra, sin palabras, ‘me gustas’, ‘te siento’, ‘te amo’.
Por el lado de la ciencia formal, se sabe que la psicología, neuroquímica, antropología, biología y otras disciplinas del saber humano han estudiado los besos no solo entre humanos, sino también entre los animales y valla que se han obtenido conclusiones interesantes.
Grandes patrocinadores han ideado los “besatones”, que no es otra cosa más que concursos de besos para obtener nuevos récords en tiempo o con obstáculos. También que enseñen nuevas técnicas de esta práctica tan primitiva como contemporánea.
El periódico español El Mundo, en febrero del 2004, publicó que un chico italiano tuvo que ser asistido médicamente, con oxígeno, tras batir el récord del beso más largo del mundo, según la BBC.
Dice la nota española que los organizadores del ‘Besatón’ de Vicenza, al norte de Italia, el Día de San Valentín, Andrea Sarti y su novia, Anna Chen, protagonizaron el beso que registró el record de 31 horas y 18 minutos.
Después de este maratón del beso, Andrea Sarti tuvo que ser reanimado con oxígeno por un equipo de primeros auxilios médicos mientras su novia caía rendida en el suelo. Sarti había explicado que quería participar en la competición para hacerse con los 12 mil 700 euros del premio y así poder casarse con su novia.
Las reglas de la competición fueron muy estrictas porque se pedía a las parejas que permanecieran besándose de pie; además durante el tiempo de la competición no podían comer, beber ni ir al baño; y sólo podían comunicarse por escrito o con mensajes de texto.
Guinness World Records, certificó que el beso de Sarti y Chen batieron el récord de 30 horas y 59 minutos establecido por una pareja estadounidense en 2001.