En todo territorio hay gente buena, mala y de toda índole. La gente se caracteriza por muchas cosas, y en ese sentido, los tamaulipecos podemos afirmar que somos de la bien llamada “gente buena”, con sus contadas excepciones, claro está.
Pero en general, somos muy francos y nos gustan las cosas claras, aunque no somos como nos ha etiquetado un candidato que pretende hacer campaña a bordo de una escoba, sin acordarse del tiradero interno.
El caso es que las regiones son muy especiales en nuestro Tamaulipas: la ribereña y su zona fronteriza, el “sólido sur”, la zona centro o el ex cuarto distrito, hoy llamado “zona del Altiplano”, y que conforma esos municipios semi-desérticos que tienen un impresionante encanto iconográfico, cultural y de otra índole, aunque esté conformado por un grupo de gente mucho muy humilde.
Podemos pensar que sería la zona más pobre de la entidad, pero eso sería si habláramos en cuestiones materiales, porque este gente tiene un enorme corazón tan gigantesco que no alcanza el que pasa por ahí a devorar su cariño y aceptación desmedida.
Hace unos días el candidato del PRI Baltazar Hinojosa Ochoa estuvo realizando por esos lares una cabalgata, de esas en las que los que quieren quedar bien terminan más rosados que nada, y algunos disfrutan porque siendo parte de nuestras tradiciones, hay mucha gente que acostumbra estos recorridos, aunque no con fines políticos.
Baltazar constató lo que muchos sabemos: es gente con un enorme corazón y un trato súper especial: amables, gentiles, colaboradores y solidarios, participativos y claros en sus cosas, de forma tal que con el candidato del PRI fueron claros e hicieron una serie de planteamientos y peticiones que seguramente Hinojosa tendrá muy presentes ahora que se lleve a cabo la elección.
La gente del Altiplano es más sencilla que la de muchas ciudades del estado o del país, y requiere de un trato franco, sincero y honesto para responder de la misma forma a quienes por años han estado marginados, aunque es justo decir que ha habido avances significativos en muchos aspectos, pero la pobreza de esta tierra no ha podido permitir que exista una justicia social verdadera y les dote de todo lo necesario.
El Cuarto Distrito es hermoso, y tiene mucho de lo cual los habitantes de sus cinco municipios pueden enorgullecerse.
Ahí, el candidato tricolor sostuvo lo que comentamos líneas arriba: la cabalgata en la que pudo convivir con la gente del campo tamaulipeco, de la zona semi-árida, el ex cuarto distrito electoral, y compartir algunas reflexiones que, seguramente , se llevarán a cabo en fecha muy próxima.
Y en ese tenor, pudo recoger la inquietud de mucha gente que tuvo oportunidad de acercarse para plantear la realidad que azota a los campesinos y el miedo que llevan en sus venas. Buscar soluciones en los programas de un gobierno que desea llegar dentro de unos meses para convencernos de la elección que se llevará a cabo en base a hechos, aprendiendo a través del tiempo que la frase “hechos son amores” será la base de un buen programa de gobierno, del cumplimiento de una nueva realidad, y seguramente, la mejor campaña que puede hacer quien ostente cualquier cargo de forma por demás particular.
Para mañana tiene una reunión con organizaciones no gubernamentales que tendrá lugar en el municipio de Madero, y posteriormente, en el puerto fronterizo de Matamoros encabezará el foro de participación ciudadana “Por el bien de Tamaulipas”, como parte de las actividades en las que participa con la comunidad de cada región, en una campaña que será muy corta en tiempo, pero promete ser larga en antigüedad.
Es la parte del programa para mañana. Falta ver qué se haga en todo este asunto electoral.