No se requieren nuevas secretarías

Cada quien tiene su opinión acerca del aparato gubernamental, de las acciones que deben hacerse y de lo que no se ha hecho o hecho mal; cada uno de nosotros habla, como dice el refrán, de la feria, según como le va en ella.
Hay muchas cosas que se ven todos los días, y desde la óptica de cada uno, recordando aquel refrán que reza que “nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, nos recuerda la necesidad de hacer un análisis objetivo, aunque no sabemos desde la óptica de quien.
Baltazar Hinojosa ha comentado que creará la Secretaría de la Juventud, y ha salido también a la agenda la creación de una Secretaría de la mujer, a lo que suponemos que los expertos no se han puesto a pensar en las repercusiones sociales que implica.
En primera instancia, suponemos que es una acción discriminatoria, porque está marginando a los varones, que, justo o no, también tenemos derechos, y además, si seguimos con el tema para muchos absurdo de la equidad obligada de género, ¿habrá hombres trabajando en la secretaría de la mujer? O será una dependencia meramente femenina y feminista.
Entonces, donde está la capacidad y la validez de los programas sociales que ayudan a los de 60 y más, a las madres adolescentes y madres solteras, a las madres maltratadas, a las madres que estudian y trabajan.
Conocemos casos de padres abandonados con todo e hijos y a ellos no se les ayuda en nada, y de jóvenes que viven a costilla de los puestos de sus parientes, sin ser jefes de familia, con salarios insultantes, u otros que gozan de becas de excelencia y de manutención total en colegios particulares, sin más merecimiento que el ser parientes o amigos del poder.
Eso lo captamos en la lista de becados del ITESM o de otras instituciones neoleonesas, donde algunos de estos jóvenes gozan sin merecer, con calificaciones deplorables.
Recordemos que no es publicitar una campaña con otorgamiento de más becas, sino con el hecho de entregarlas a quien LO MEREZCA realmente y quien lo necesite, porque eso validaría las acciones de apoyo gubernamental.
Entendamos que el gobierno no es “papi” de todos, y no hay dinero para pagar la colegiatura de todos, pero sí de los que lo merecen realmente.
Y sobre la mujer, ese bendito y amado ser, complemento insustituible de una pareja en términos equitativos –ni más ni menos es- y su nueva “secretaría” que añoran feministas y esposas de servidores que no tienen más quehacer que andar en actividades sociales, somos de la idea, y lo transmitimos al candidato, de que no hace falta hacer una dependencia que crearía mucho egreso injustificado: hay que hacer eficientes los programas actuales, dar apoyo a la mujer en turismo, Fomento Agropecuario, en Seguridad, en Educación, en Salud y todas las dependencias, de acuerdo a sus necesidades y no a su sexo.
Las urgencias llegan sin distingo de sexo ni buscando equidad de género en accidentes o baleados, en alumnos y científicos, en marineros o ingenieros.
Maduremos y dejemos esas ideas que no tienen sustento fundamentado en necesidades básicas.
Tan importante es la mujer en el contexto social como el varón, como el niño, el joven, el adulto mayor y todos los grupos sociales. Nadie es más determinante que otro, y eso deben entenderlo muy bien todos los que aspiran a gobernarnos.
Porque si vamos a jugar a la “equidad de género”, comencemos por limpiar la nómina de una importante área donde cobran esposas de casi todos los que laboran en la administración, y tienen compromisos poco apegados a su nombramiento.
Hagamos que trabajen igual que ellos, que cobren igual que ellos, que respondan igual que ellos, y que tomen su protagónico papel en el contexto social tamaulipeco, donde les necesitamos tanto como ellas a nosotros.

Comentarios: [email protected]