Hoy es 5 de mayo, día festivo en los asuntos cívicos de los mexicanos. También este día se le conoce como la Batalla de Puebla, cuando en épocas de Don Benito Juárez García, las tropas al mando del General Ignacio Zaragoza, se cubrieron de gloria al derrotar al invasor ejército francés.
En medio de la celebración cívica, también se comentan en algunas cafeterías y restaurantes del estado, sobre la impresión del Debate 2, que anoche protagonizaron los ocho que aspiran a gobernar Tamaulipas en el próximo sexenio.
¿Quién ganó? Seguramente cada grupo político se debe sentir triunfador y en medio de declaraciones de prensa se vieron manos levantadas, aunque la mejor opinión es del que vota… el ciudadano.
Lamentablemente los tiempos de entrega para este espacio y el horario del Debate 2 no fueron coincidentes, por lo que las notas que se desprendan, las reservo para mañana viernes.
Los análisis de los especialistas en este tipo de noticias han declarado sobre el interés mínimo de la ciudadanía por enterarse del punto de vista en temas específicos de quienes aspiran a suceder a Egidio Torre Cantú.
Además, el movimiento de recursos humanos, materiales y financieros que se han generado como consecuencia del Debate 2, han sido un misterio, porque las mismas autoridades del IETAM se han negado a señalar números. Ni siquiera han aceptado decir cuál fue el presupuesto para cada uno de estos debates.
Ayer por la mañana, muchas escuelas de la educación básica no contaron con la presencia de los agentes de tránsito habituales. Lo que trascendió fue que los habían enviado al resguardo del Teatro Juárez.
En un cambio radical del tema electoral, pero sí relacionado con Tamaulipas y su futuro gobierno, leo algunas notas suscitadas en el estado de Guerrero y muy particularmente en ese bello y tan golpeado puerto de Acapulco.
Periódicos en línea de aquella región del Pacífico repiten la noticia sobre la tremenda descomposición del tejido social en el estado de Guerrero, cuando está llegado la podredumbre a un sector muy vulnerable: la niñez.
He leído y convengo en que una parte de la formación del individuo es la imitación y lamentablemente algunos padres de familia, no solo hablan, sino que hacen evidente ante los hijos sobre sus acciones delictivas, lo que está generando en Guerrero que estas conductas, algunos niños, las adopten.
Notas de prensa aseguran que ya hay niños guerrerenses que están llevando prácticas delincuenciales a los centros escolares de educación básica.
Los maestros, por más capacitación que les ha brindado el gobierno local, optan por guardar silencio ante el temor de ser víctimas de los padres de familia o quizá hasta de sus propios alumnos.
Ramón Navarrete Magdaleno, presidente de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Guerrero, explicó “desgraciadamente hay niños que obligan a otros a que les entreguen parte de su recreo y eso es un reflejo de lo que estamos viendo fuera de los muros escolares”.
El mismo funcionario estatal aseguró que hay escolares que realizan acciones de intimidación y violencia para ejercer el llamado “cobro de piso”; También, no solo les quitan dinero a sus compañeros, sino son obligados a realizar acciones en contra de su voluntad.
Padres de familia, profesores, directivos de las escuelas y los propios alumnos no realizan la denuncia correspondiente por temor.
El miedo de las víctimas es la causa número uno de que la Comisión de Derechos Humanos en Guerrero no genere cifras, aunque ha logrado detectar la mayor incidencia de niños que realizan cobro de piso en las escuelas que se ubican en el puerto de Acapulco.
El antes paradisiaco Puerto, ahora está considerado en la opinión internacional como uno de los destinos turísticos más violentos, por lo que hay países no solo recomiendan no llegar a ese puerto, sino hasta prohíben el arribo de sus connacionales.
De ahí que Comisión de Derechos Humanos de Guerrero afirma que Acapulco es un sitio donde la violencia está llegando a los escolares de la educación básica como una cultura y hasta una forma de vida.