La infraestructura médica con que cuenta Tamaulipas no es mala, aunque, a fuerza de ser sinceros, no es la necesaria para dar cobertura a unos 3.5 millones de tamaulipecos que requerimos, desde un chequeo de glucosa hasta una intervención quirúrgica de alta especialidad.
De todos es sabido que el Instituto Mexicano del Seguro Social, por citar un ejemplo, cuenta con clínicas y hospitales en el país que se especializan en determinados rubros; de esta forma, quienes tienen problemas cardiovasculares, de cáncer y otras graves enfermedades son tratados en otros estados. No es posible tener hospitales para todo, no ahora en tiempos de crisis, más, cuando el dinero cada vez es más escaso en las instancias gubernamentales, sea por falta de oportunidades, malversación de fondos, o gastos equivocados. El caso es que no hay para todo.
Y en ese sentido, llama poderosamente la propuesta de Baltazar Hinojosa Ochoa, quien ha considerado que es tiempo de unir esfuerzos y presupuestos, talentos y entusiasmo; un hospital universitario es un proyecto altamente interesante, más para quienes estamos ligados al campo de la salud por distintos caminos. El proyecto ha sido muy bien recibido por la sociedad, sin duda alguna.
Existe ya una instancia para construir un hospital universitario en nuestra entidad, y es de la Universidad