Hay cosas que el ser humano no ha aprendido a valorar en su justa dimensión: Internet es el más claro y puntual ejemplo de ello. Veamos:
En primera instancia, vemos la forma en que en redes sociales la gente se dedica a denostar, a manejar mensajes sin trascendencia y más, pero bueno, cada quien es libre de escribir y expresar lo que desea y siente.
A lo que vamos es que no se le da el uso que podría otorgarse a un recurso infinitamente generoso. Tenemos acceso a todo tipo de información, literalmente, en un click, y somos todavía de la idea de poner y ver cosas que nos afecten, que puedan denostar al de enfrente y más. Así entendemos que muchos dan rienda suelta a sus frustraciones y amarguras, dejando en cada teclazo una alta dosis de veneno que joroba a los demás.
En el asunto electoral, vemos únicamente golpes bajos de uno y otro candidato en todos sentidos y niveles: no hay calidad para participar ni para hacer un buen uso de ellas como lo hicieran los expertos de Barack Obama, por citar un ejemplo, y que les permitió alcanzar el triunfo en dos ocasiones.
No se han dado cuenta del poder de las redes sociales, y solamente las hanempleado como chisme de lavadero.
Y la otra razón por la que pensamos esto, es por el comentario de un colega enel sentido de que no encuentra la información del Instituto Electoral de Tamaulipas respecto a los candidatos: dice que o no está o es muy limitado para buscar, pero no encuentra, pese a que la Biblia dice “Busca y encontrarás”, lo que no aplica a páginas oficiales.
Tristemente, vemos –y haga el ejercicio- las páginas de instituciones federales o estatales, e inclusive municipales, y se dará cuenta que les falta un mundo de información, y que sus estructura pareciera ser muy generosa, aunque dicho sea con toda honestidad y claridad, no tienen la facilidad de acceso para los ciudadanos que requerimos información.
Un claro ejemplo lo tenemos en la página del INEGI –Instituto Nacional de Estadística y Geografía- donde se supone tenemos los datos oficiales del México de nuestros días: nada hay más enredado que encontrar un dato, por ejemplo, sobre mortalidad en Tamaulipas. Tenemos que buscar en páginas que no tienen ese objetivo y que pudieran tener información poco apegada a la realidad.
Y la página del IETAM tiene muchas cosas pero nada claro.
Tan sencillo que es publicar la lista de candidatos puestos de elección popular registrados –obviamente, aprobados- por la autoridad electoral, para que todos podamos checar, verificar o enterarnos por curiosidad, en estricto apego al derecho a la información que supuestamente tenemos.
Los diseñadores de páginas WEB se olvidan del público al que van dirigidos sus diseños, y privilegian un discurso hosco, gris, aburrido y demagógico a las estadísticas claras y sencillas.
Tan fácil que es decir: de tal partido, candidato es tal, y su planilla está conformada por tal y cual, lo anterior, autorizado en sesión número tal de fecha tal.
Así de claro, es lo que necesitamos.
Pero entre a cualquier recurso oficial y se topará con lo mismo: la información est-a más oculta que un topo cuando llueve: no se encuentra fácilmente y a veces ni difícilmente.
¿Qué falta? Transparencia y ganas de hacer las cosas.
Es donde tienen que insistir nuestras autoridades, para que podamos volver a confiar en ellos y no pensar que únicamente nos quieren perjudicar o robar el dinero, sino que también tienen cosas buenas que se difunden adecuadamente.
Es aquí donde hay que aplicar la estrategia profesional y los conocimientos adecuados, porque, finalmente, todos los mexicanos merecemos tener la información sobre nuestras instancias oficiales. No debe ser un secreto para ellos ni para nosotros, y en ese sentido, hay que insistir mucho.
Ojalá podamos ver quienes son, desde cuando y a qué instituto político pertenecen.