Feminicidio

El feminicidio es uno de los delitos más condenados en el planeta; sus consecuencias han sido devastadoras, y en nuestro país ha dejado secuelas muy graves y grandes, y para muestra, el estado de Chihuahua, donde las llamadas “muertas de Juárez” han sido objeto de un reconocimiento nacional por su peligrosidad, su terrorífica historia y el grado de impunidad existente en aquella localidad mexicana que hace frontera con los Estados Unidos de América.
Y en Tamaulipas ha tenido significativos números principalmente en la franja fronteriza que, por su naturaleza es siempre un signo, para muchos, de dolor, abandono, impunidad y un poco de ese peligro que se respira con solo caminar por la margen del Bravo, o por transitar en sus callejuelas que se han construido entre la frontera con los americanos y el peligro de muerte.
Muchas de estas acciones han quedado impunes, y no se ha podido hacer justicia, y en una comunidad machista como la nuestra es común disculpar a los desgraciados que cometen este tipo de delitos.
Hay absurdas mentalidades que aseguran que “ellas lo provocan siendo bonitas o vistiéndose como se visten”, dejando entonces como enseñanza que una mujer debe ser fea, desaliñada, no cuidar su figura y además, vestirse como Mario Bros para no llamar la atención de esos depravados que por cualquier cosa sienten que deben tomar lo que no es suyo, y atentar contra la integridad de ellas.
El columnista no comulga con líneas feministas ni machistas, y cree firmemente que la equidad de género significa igualdad y no ventajas para uno u otro; algunas mujeres consideran la equidad como tener más privilegios que un varón.
Nada más equivocado: ellas y ellos, unos y unas, nos asiste la misma razón, el mismo derecho y las mismas obligaciones, pero eso no lo entienden algunos depravados que son detenidos y quedan confesos de crímenes contra mujeres que, no es que se digan indefensas, pero genéticamente son más débiles que ellos y sucumben ante la desmedida violencia que se emplea en ellas.
Es por eso que toma relevancia la propuesta del Congreso de Tamaulipas para que se homologue el Código Penal local con el federal, y se castigue a autores de feminicidios hasta con 50 años de prisión.
En ese sentido, Olga Patricia Sosa Ruiz, diputada local presidenta de la Comisión de Igualdad de Género anunció lo anterior, y estableció que aunado a el aumento de la pena corporal, perderá la patria potestad quien se atreva a cometer ese delito.
Recuerda la legisladora tamaulipeca que el Código correspondiente considera 30 años de prisión a autores de feminicidios, pero se espera que se pueda homologar, y aunque son pocos, serán cincuenta años, cinco décadas, media vida o más para aquellos que cometan estos delitos.
No es que sean más débiles, y en eso las damas deberán comprender que biológicamente el ser masculino es poseedor en términos generales de mayor fuerza física como atributo característico. Insistimos que hay damas más fuertes o varones más débiles, pero la generalidad nos dice que ellos pueden abusar más fácilmente de ellas que ellas de ellos.
La legisladora asegura que se ha dado un importante caso en la lucha contra este tipo de delitos, y que no respeta condición social, económica, religión, raza, edad ni característica cualquiera: afecta a todas por igual.
Y es entonces cuando nuestro Código cobra mayor vigencia y actualidad, y de ello se encargan nuestros diputados. Hay un pronunciamiento del diputado Ramiro Ramos Salinas al respecto, donde condena este tipo de ilícitos y se pronuncia por este aumento en penas corporales, esperando, como muchos de nosotros, que pronto se aplique a esos abusadores.
Es una buena noticia en un mar de aspectos que nos alejan de una realidad que debiera existir: la del respeto de un sexo a otro, y la de la misma cantidad y calidad de oportunidades, ya sea a ellas como a ellos.

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