Quienes gobiernan en cualquier parte del mundo tienen en su ser el factor humano completamente natural, es decir, ni divinos, ni especiales, ni “bordados a mano” ni nada especial: son seres que se han preparado –algunos- para ser gobernantes, y otros, sin embargo, han llegado por obra y gracia de la casualidad.
En ese sentido, los políticos mexicanos tienen algo muy especial, porque aquí estamos acostumbrados a “heredar” los cargos, posiciones, privilegios y nominas. Es un vicio que la gente ha exigido que desaparezca, y que se pueda asegurar que el dinero de los tamaulipecos estará bien ejercido, sin beneficiar a una familia real o a una élite de individuos que se piensan superiores, de sangre azul o algo por el estilo, cuando sus vicios, honorabilidad, honestidad y probidad están en completa duda, y su patrimonio tiene el sello de la ilegalidad por donde se vea.
No es posible tener una cantidad insultante de dinero amasada en menos de seis años y que se presuma que es producto del honorable trabajo ejercido. No. No nos la creemos y es justo que se enjuicie a estos individuos que han abusado del poder.
Dice el próximo gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca que no habrá impunidad, que se dará seguimiento y aplicará la ley en casos de desvíos, pero que no habrá la tradicional “cacería de brujas” que cada seis años se lleva a cabo para castigar a los que “osaron” competir contra ellos.
Y algo importante para los tamaulipecos es, sin duda alguna el hecho de que se sepa en qué se gasta nuestro dinero.
No queremos los tamaulipecos obras de ornato y suntuosas que nadie pidió y que son fiel reflejo de la soberbia existente; se quiere entender que el dinero está bien asignado y bien gastado.
Vialidades como el Libramiento Naciones Unidas que requieren urgentemente una “mano de gato” al menos para desmontar, y que son cosas que no cuestan mucho, o el programa emergente de bacheo en Matamoros, Victoria, Reynosa, San Fernando y los 43 municipios, que urge por dos razones: la mala calidad del trabajo realizado históricamente y que ha propiciado que las lluvias se lleven casi todo el material, y el hecho de que no se ajustan los programas a las necesidades populares.
La gente quiere de Cabeza de Vaca un equipo de gente honorable y profesional, que sepa lo que se hace y que no inflen los presupuestos entregando obras de 3 en diez pesos y así, sin inflar, sin cobrar los “moches” tradicionales, y poniendo orden en las constructoras tamaulipecas que se prestaron a una serie de acciones fuera de toda honorabilidad.
La gente quiere ser partícipe, quiere poder establecer con el gobierno una relación cordial y armónica, que le permita sugerir qué nos falta y qué queremos como prioridad, y que no nos manejan mas obras suntuarias e innecesarias, por muy bonitas que sean.
Ha pedido Cabeza de Vaca a la ciudadanía le den oportunidad de ganarse su confianza, sobre todo a quienes no optaron por él como próximo gobernador; la petición la hace como virtual gobernador, y la misma se devuelve de parte de las fuerzas vivas de la entidad, en el sentido de que pueda ser la misma sociedad tamaulipeca la que decida el rumbo del estado, con un gobierno que se abra a la gente, que escuche, que entienda las necesidades de todos, y que mucha falta ha hecho en el noreste mexicano.
El sábado próximo será ya oficializada la victoria del panista de Reynosa, y entonces, comenzará a estructurar un plan de gobierno real, ya firme, basado en sus proyecciones anteriores y en lo que durante su campaña recogió de voz de los tamaulipecos. Pedimos muy sentidamente que sea tomada en cuenta la voz popular, recordando aquella frase antigua “Vox Populi, Voz Dei”.
Y entonces, contar con un gobierno, realmente, cercano a la gente.
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