Pese a que no había forma de que se revirtiera el resultado de las elecciones del domingo 5 de junio, fue este sábado que Francisco Javier García Cabeza de Vaca fue declarado gobernador electo de Tamaulipas para los próximos seis años.
Con un total de 721 mil 49 votos, el panista se constituyó como el primer gobernador en la historia de Tamaulipas de oposición. Atrás dejó la tradición de más de ocho décadas y la soberbia, los desplantes y la insultante actitud que pretendió obtener el triunfo electoral, pero que no contaba con una decisión mayoritaria de quienes se hartaron de ser “ninguneados.”
Para tal efecto, se llevó a cabo la sesión correspondiente en el Instituto Electoral tamaulipeco, donde se le entregó la constancia que lo acredita como sucesor de Egidio Torre Cantú, y virtual protagonista de un cambio en la entidad.
Ya con su constancia “en la mano”, Cabeza de Vaca se dirigió a los simpatizantes que se reunieron fuera del IETAM para festejar su victoria: “quiero agradecer a los tamaulipecos que han hecho que este sea un día histórico”, externó el gobernador electo, para luego asegurar que por vez primera, después de 86 años, “Tamaulipas tendrá un gobierno ciudadano honesto”.
Entre sus frases del discurso destacó que se reconstruirá el estado mediante una prioridad: “establecer la relación estado-gobierno”. En ese sentido, los ciudadanos esperan –esperamos- ser parte del día a día del mandatario y no ser como objetos raros y lejanos.
Hace notar el reynosense que encabezará un gobierno generoso que no va a permitir que las prácticas del pasado regresen a un gobierno que quiere hacer las cosas diferentes.
Y se llevó una sonora ovación cuando aseguró que no moverá su administración por el rencor, “pero tampoco permitiremos la impunidad”.
Como suele suceder, había gente eufórica que se vanagloriaba de este triunfo y denostaba a los contrincantes electorales. Hay muchos sentimientos que se pueden reflejar en el resultado de los comicios, pero el más importante es que a partir de octubre habrá un estilo de gobierno completamente diferente, o al menos así se espera, y que algunas de esas cosas que no han gustado quedarán erradicadas.
Los ciudadanos esperamos, por supuesto, que el gobernador García Cabeza de Vaca encabece una administración justa y leal, ejecutiva y humana, que atienda esos problemas que han quedado rezagados y que los tamaulipecos requerimos de su intervención y solución.
Hay mucho qué hacer, y en ese sentido, no podemos dejar de pensar en el refuerzo de las políticas de seguridad, porque es lo que más nos duele a casi todos, porque casi todos hemos tenido que sufrir levantones, secuestros, robos o algún acto criminal que ha quedado grabado en el mayor y más grande libro de la impunidad.
Y debemos ser buenos ciudadanos, entender y aprender, que lo más importante es que nuestro gobierno nos responda, y ser celosos vigilantes de ello, no permitir actitudes mesiánicas ni faltas de humanismo, y sí acciones muy ejecutivas; que se pueda probablemente eliminar un buen número de trámites para convertir las necesidades en acciones, y éstas en soluciones.
Eso es lo que queremos los tamaulipecos.
Posterior al evento de rigor, el ya gobernador electo se dirigió al Polyforum de esta ciudad, donde encabezó y presidio un emotivo evento, en el que la ciudadanía que estuvo respaldando su candidatura festejó un día, sin lugar a dudas, histórico para Tamaulipas, por lo que significa, y sin lugar a dudas, por lo que viene como consecuencia de ello.
Tamaulipas experimenta un importante cambio. Deseamos que sea para bien de la gran mayoría.