3 de 3 y sus debates

Resulta gratificante encontrar dentro de la mal llamada “clase política” a gente que tiene valores importantes y los lleva a la práctica. No todos lo hacen, porque estamos acostumbrados a que estos individuos ninguneen a la ciudadanía, a sus representados o a quienes les han llevado a ser lo que son, tener lo que tienen y hasta disfrutar de lo que indebidamente se han adueñado, gracias a una posición otorgada por la gente.
En ese sentido, hay quien critica a los jóvenes por su inmadurez y falta de experiencia: les castigamos con el desprecio social cuando significan ya no el futuro, sino el presente. Hay que recordar cuando nosotros fuimos muy jóvenes y no podíamos acceder a un puesto laboral por la falta de espacios, y que éstos se encontraban ocupados por gente con muchos años de estas usufructuando puestos y cargos con la negligencia latente, visible e incómoda para todos.
Y en ese tenor surgen personalidades que bien valen la pena de tomarse en cuenta, y es muy significativo el hecho de tener en el Congreso de la Unión a una joven tamaulipeca que tiene realmente interés en hacer bien las cosas.
Yahleel Abdala Carmona es legisladora por Tamaulipas, y pese a su importante función y trayectoria ascendente, se le negó la posibilidad de ser candidata recientemente; es joven, muy joven, cierto, pero ha demostrado que quiere hacer bien las cosas y romper un poco con esa inercia de los llamados “dinosaurios” que conforman un partido agonizante y que muere lenta e irremediablemente a causa de sus propios y grandes errores.
Con la famosa “Ley 3 de 3” ha habido un debate probablemente innecesario, pero que no ha sido explicado muy bien a los ciudadanos los medios nacionales han manejado mucha información, aunque ciertos sectores se quejan de que ésta –la información- está sesgada y no ofrece una visión real. En ese sentido, la legisladora tamaulipeca hace ver que hay muchas cosas en la misma ley que se quedaron, dentro del sistema de votación, en reservas, y que la postura de los empresarios que acudieron –históricamente- por vez primera a protestar, tiene ciertos puntos que no coinciden con un buen principio legal.
Dice la tamaulipeca Abdala que la información de la presente ley se encuentra en la Gaceta Parlamentaria, y ahí se puede revisar a detalle, y agrega: “y claro que no lo que se aprobó es exactamente obligar a presentar las declaraciones fiscales patrimoniales y de intereses a todos los funcionarios y candidatos. Pero se agregó que los empresarios que reciban contratos de gobierno también, y eso ya no les pareció; eso es l que se agregó y viene en el artículo 32, pero tú puedes ver a detalle todo lo aprobado”.
Primero punto: hay que agradecer a la diputada su atención a los comentarios y “posts” que se publican en Facebook, lo que nos habla de que stá pendiente de lo que dice la gente y no se encierra en su burbuja de cristal, como hacen otros dionsaurios políticos: Abdala está pendiente de lo que piensa y dice “su” gente y eso le hace ser realmente una representante popular, porque trata de entendernos y pensar como nosotros, para, en consecuencia, actuar por nosotros en una Cámara que es la representatividad de todos los mexicanos.
Segundo: qué bueno que hace aclaración a esta ley, porque evita que se siga sesgando la información y se mal informe a la gente.
La primera lección es que hay que informarse total y completamente, y la segunda, es que, cuando se tiene un puesto político, sea por elección popular o por designación, se debe atender a los que hicieron posible que se desarrolle una actividad política determinada.
Sinceramente, se debe reconocer la calidad humana y política de Yahleel Abdala Carmona, y hacer votos porque, independientemente de ser más joven que los que le dieron alguna oportunidad para brillar con luz propia, pueda enseñar a estos lo que es actuar sin soberbia y con la sencillez necesarias de un buen político, que permita que la opinión de este grupo social cambie y deje de ser lo terriblemente mala que tenemos un 99 por ciento de los mexicanos, y deje de generar rechazo a diputados, senadores y todo lo que huela a gobierno, dejando de ligarlo con apatía, corrupción, deshonestidad y soberbia.
Bien por Yahleel, y bien por Tamaulipas, al tener este tipo de figuras políticas.