Reynosa Tamps….Dicen que en política no existen las casualidades ni hechos fortuitos y esto lo han aprendido con dolor y llanto el priísmo de Tamaulipas que cegados por su soberbia y tratar siempre con desdén a los emisarios del presidente Enrique Peña Nieto. El 5 de junio los alcanzó con extrema crueldad y saña la venganza del Centro que de tajo no solamente los “borró” políticamente de la entidad, si no que los condenó a ser lanzados al arroyo de la inopia y orfandad que terminará con su estilo de vida opulento, excesos y el uso de la nómina a su antojo que escandalizaron a la Federación por el grado de cinismo extremo al que llegaron.
Convertida la clase política priista de Tamaulipas en una suerte de monarquía, olvidaron sus banderas populares que en cada proceso electoral juraban defender y respetar. Se abandonaron al exceso de la confianza y comodidad del poder, se adueñaron de los espacios políticos disponibles, centralizaron todo, sometieron a todos por medio de la nómina y el acomodo de “recomendados”, familia y amigos, la nómina entera dispuesta a cobijarlos a cambio de la docilidad y alabanza.
El derroche y opulencia al manejar el erario a su placer dieron señales de alarma, los ciudadanos observaron impotentes como se disfrutaba del poder con total impunidad y entonces empezó a fraguarse la ofensiva desde el gobierno federal para con el priismo de Tamaulipas.
Las diferencias fueron marcadas desde la elección presidencial del 2012. Enrique Peña Nieto perdió la elección en la entidad frente a Josefina Vásquez Nieto, por una sencilla razón era conveniente y cómodo tratar con un presidente de la república del PAN al cual no se le darían cuentas ni consultas y continuar amasando poder y control en los estados.
Pero la historia les falló. Después de 12 años llegó un presidente de la republica del PRI el viejo sistema político, ese de la “línea política” retorno con vigor, pero para entonces los gobernadores estaban fuera de control, no se sometieron al poder por encima de ellos y las consecuencias estaban de antemano “cantadas”.
La debacle electoral lanzará a las calles a miles de vividores de la nómina, aquellos que amasaron fortuna y riqueza en el acomodo de los puestos para ellos y los suyos. El fin del exceso les ha pasado la cuenta y los que vendrán, no fueron sus verdugos, lo fueron ellos mismos cuando olvidaron la comprensión del uso del poder.