Oposición en la oposición

Luego de varias semanas de no dejarse ver, el diputado Ramiro Ramos Salinas, uno de los tantos ex aspirantes a la candidatura para el gobierno de Tamaulipas por el PRI, partido que perdió las elecciones el 5 de junio, no pierde las esperanzas ni tampoco la vigencia, de querer ser candidato a la presidencia municipal para el 2018.
Y es que pese a que la adversidad lo tiene marcado por no haber tenido nunca un cargo de elección popular, a dos años de unas nuevas elecciones, dice estar listo para competir, ahora sí, por la presidencia municipal de esta frontera, solo que ahora tendrá que enfrentarse no solo a una nueva clase política que se supone emergerá en el seno del PRI, ahora que ya no tendrá el respaldo del gobierno estatal, sino también a un PAN que hará lo posible por darle continuidad al proyecto político iniciado en el 2013, y que fortaleció Francisco García Cabeza de Vaca al ganar las elecciones de junio para ser el primer gobernador de oposición en la historia de Tamaulipas.
Una vez que el PAN asuma las riendas del gobierno estatal, y que en esta ciudad gobierne Enrique Rivas, el PRI, carente de hombres y de mujeres frescos para lidiar en las elecciones del 2018, solo tendría como opciones viables al diputado local Ramiro Ramos, y a la diputada federal Yaheel Abdala, debido a que el resto de posibles prospectos, son hombres y mujeres que han sido derrotados en campañas anteriores, o que su vigencia ya está desgastada.
Pero el PAN, como partido en el poder, también adolecerá del mismo mal, al no contar con hombres y mujeres con la experiencia necesaria para poder enfrentar un proceso que no será ni similar ni tan fácil como el del 5 de junio de este año.
Ello porque este partido llegará sumamente desgastado al proceso del 2018, con hombres y mujeres debilitados por el esfuerzo de dos campañas continuas muy difíciles, y porque debido a la falta de cuadros, de organismos, y de una organización territorial con experiencia, tendrá que hacer uso o de los mismos cuadros con los que cuenta actualmente, lo que sería muy criticado por la sociedad, o tener que hacer uso de aquellos priistas que saldrán decepcionados de ese partido por la derrota sufrida para sumarse al nuevo proyecto del PAN, tal y como ocurre en la presente administración municipal.
Y es que en ambos partidos aún hay desconcierto, porque ni l PRI estaba preparado para perder de esta forma, ni el PAN estaba preparado para ganar de manera tan contundente, por lo que es seguro que en la administración de Enrique Rivas Cuellar veremos de nueva cuenta a un partido que no será absolutamente panista por la necesaria inserción de nuevos ex priistas que apoyarán este proyecto que va tomando forma como un nuevo PRIAN.

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Aún existe la incertidumbre y quizás la duda de que el aún alcalde Carlos Canturosas pueda ser considerado por el gobernador electo, Francisco García Cabeza de Vaca, para fungir como funcionario estatal, lo que no sería extraño aunque sí nada conveniente para el senador con licencia tenerlo tan cerca, debido a lo negativo que fue para el proyecto de la alternancia cabecista, y porque los roces, las diferencias y el encono que existe entre ambos, no ha sido limado, por lo que sería sano para el nuevo gobernador tenerlo lejos.
Si CCR fuera contemplado como funcionario estatal, es seguro que utilizaría el cargo para placearse y utilizar los recursos estatales para promover su imagen y buscar a costa del cargo y del erario estatal, puestos públicos más altos, lo que no le convendría a Cabeza de Vaca.
Pero si se quedara en Nuevo Laredo con un cargo estatal, que sería para CCR menos peor que estar sin nada, sería la sombra de Enrique Rivas, a quien le reclamaría que su victoria del 5 de junio se debió a él, restándole el mérito a la excelente campaña que realizó Cabeza de Vaca en todo Tamaulipas.
Por tales motivos, tanto Cabeza de Vaca como Rivas Cuellar, deberían sacudirse la mala influencia que significaría tener tan cerca a Canturosas, y evitar que pueda incidir en los proyectos de ambos mandatarios.
Rivas, ya como alcalde, si quiere ser un buen gobernante, deberá hacer a un lado la ambición que tanto se le ha criticado, la egolatría que empieza a invadirlo, y las ansias de un poder monolítico que tanto le criticaron al PRI y que practicaron casi a la perfección los panistas de esta administración municipal, y Rivas como diputado local.
Las mentiras y las promesas de CCR no deberían ser practicadas por Rivas durante su gobierno, y por el contrario, su administración tendrá que ser de puertas abiertas, y los funcionarios clave tendrán que tener un perfil adecuado y de acercamiento a la sociedad, para romper la mala imagen que Canturosas tejió durante su mandato al gobernar como un tirano, y manejar la administración pública de manera autocrática.
Bajo este panorama saliente de un proceso electoral y casi al borde de iniciar otro, veo un PRI sin cabeza ni rumbo en esta ciudad, pero también a un PAN con cerebro pero sin ideas claras de cómo se debe gobernar bajo las directrices de una aún incipiente alternancia, algo que será un experimento tal vez muy costoso política y económicamente para el nuevo gobierno estatal, porque ni en Matamoros con Leticia Salazar, ni en Nuevo Laredo con Carlos Canturosas la alternancia existió, porque todo fue un supuesto cambio muy mal maquillado con evidente influencia priista.
Esperemos que el nuevo gobierno de Enrique Rivas no cacaree tanto el cambio que no se ha visto en la ciudad, y que se dedique a trabajar para que Nuevo Laredo sea una ciudad próspera y en pleno desarrollo, ya que para eso el presidente municipal electo contará con un presupuesto que posiblemente rebase los tres mil millones de pesos en su primer año de mandato.
¿Qué tanto podrá hacer con semejante presupuesto? Eso lo tendremos que ver en solo dos años. ¿Realmente lo veremos?

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Hasta mañana

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