A solo 73 días de que inicie una nueva etapa política y gubernamental en la entidad, los tamaulipecos esperan con ansia, a veces con incertidumbre, y en ocasiones con angustia, que la alternancia que pondrá en práctica el PAN llegue y termine la zozobra que se vive actualmente en materia de inseguridad.
Ello porque el gobernador electo, Francisco García Cabeza de Vaca, ha llenado tantas expectativas a raíz de su arrolladora victoria en las elecciones del 5 de junio, que la esperanza por vivir en un Tamaulipas diferente, de paz y tranquilidad, es un sueño que confiamos se haga realidad a partir del primer día de octubre, cuando el panista se ponga la estafeta de gobernante en esta tan lastimado estado.
No dudo que este político cumpla con lo prometido, porque de ello dependerá que su partido permanezca por mucho tiempo, y finque las bases para un desarrollo alternativo, que nos lleve ahora sí, por el sendero correcto.
Pero…así pensarán los futuros funcionarios estatales del PAN que se integrarán a la plantilla de colaboradores de Cabeza de Vaca? ¿En realidad estarán libres de corrupción y no pondrán en práctica lo que tanto le han criticado y denunciado a los aún funcionarios del PRI?
Solo como ejemplo citaré el caso de Jesús Nader Nashrallah, ex delegado regional del Imss, a quien se le achacan algunos casos de corrupción, como la millonaria inversión de más de 130 millones de pesos que supuestamente se invirtieron en la construcción de la clínica 76 del Imss en Nuevo Laredo.
Fue inaugurada en junio del 2006, un año después de ser terminada, pero 6 años después y hasta la fecha permanece abandonada debido a ‘fallas’ en su estructura, es decir, que el dinero destinado para ello no fue aplicado en su totalidad, por lo que es un serio riesgo para pacientes y personal.
El nuevo gobernador tendrá mucho trabajo desde el inicio de su mandato, por lo que no dudo que pueda aprovechar esta gran oportunidad que le dieron los tamaulipecos en la jornada electoral del 5 de junio.
Pero aún quedan algunos obstáculos que tendrá que librar, como son el poner en su lugar a los alcaldes de su partido, Leticia Salazar, de matamoros, y Carlos Canturosas, de Nuevo Laredo, porque ambos quieren seguir fastidiando a Cabeza de Vaca con sus actitudes, sus acciones y sus mentiras.
En el caso de Carlos Canturosas, hay mucha inquietud en los pasillos de la presidencia municipal respecto a su futuro político inmediato, y tanto empleados, uno que otro funcionario y hasta periodistas se preguntan a cada momento que es lo que ocurrirá con este alcalde cuando Cabeza de va tome el poder político en el Estado.
Lo que contestan a veces quienes preguntan, le ubican en tres escenarios: que siempre sí se irá a Victoria a un cargo estatal, lo que parece poco probable aunque no improbable, ya que no le convendría al gobernador tenerlo tan cerca porque en cualquier momento lo traicionaría.
Un segundo escenario es que le den un cargo estatal pero en Nuevo Laredo, lo que no le convendría al nuevo alcalde Enrique Rivas Cuellar, porque sería como una mala imagen para su nobel carrera como político.
Y un tercer escenario es que no le den ningún cargo, lo que parece más congruente y más probable, dados sus antecedentes de traidor y haber querido bloquear la campaña de Cabeza de Vaca. Pero esto lo dejaremos al tiempo, al fin y al cabo que solo faltan 73 días para que CCR se vaya.
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Por cierto, esperemos que la mala influencia de CCR no pese tanto en Enrique Rivas Cuellar cuando sea oficialmente el presidente municipal de Nuevo Laredo. Digo esto porque durante la campaña de CCR como candidato a la alcaldía, en el año 2013, prometió muchas cosas que nunca cumplió, entre ellas la de no tener una escolta a su cuidado personal, ni viajar en vehículos blindados.
Sin embargo, he visto que el señor Rivas ya cuenta con un equipo de guardaespaldas que no lo dejan solo en ningún momento, y al parecer ya cuenta con un vehículo blindado. Acaso ya lo invadió el Síndrome de CCR? Espero que no, porque sería lamentable que ya como gobernante cometa el mismo pecado que su antecesor de su partido.
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En el curso de los dos meses y medio para que termine esta administración estatal y municipal, no veremos lo que ocurrió en el 2013, cuando por indicaciones de Carlos Canturosas se despidió a cerca de tres mil trabajadores, solo porque habían trabajado para administraciones del PRI.
Es seguro que eso no pasará en Nuevo Laredo otra vez, porque la estafeta panista solo cambiará de manos, por lo que supongo que la mayoría de los empleados municipales y muchos funcionarios de alto, mediano y bajo nivel, también repetirán, porque en el PAN no hay suficiente personal como para llenar los huecos que dejaron los priistas cuando fueron corridos por CCR.
Sin embargo, eso no ocurrirá con los cargos estatales que aún están en poder de los priistas, y a como se ven las cosas, esos cargos son los más codiciados por algunos panistas y prianistas, debido a que suponen que dejan mucho dinero porque en dichas oficinas se maneja dinero, como es el caso de la Oficina Fiscal del Estado y la UAT, que sin duda serán las más codiciadas por los panistas.
Además, están el Itavu, Sedesol, Vamos Tamaulipas, la Universidad Tecnológica, los Cobat, Conalep, y tantas dependencias estatales, que no dudo que algunos panistas de buenas intenciones e inteligentes, puedan aprovechar los cargos de directores de esas dependencias y planteles educativos, para aprovechar su potencial y hacerlos más competitivos, ojalá que así sea.
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Hasta mañana
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