El negocio de las vacaciones

Somos personas curiosas, cuando se trata de hacer modas, de implementar costumbres o simplemente de seguir la corriente a los demás.,

Nos critican en Victoria porque dicen que somos novedosos. ¡Noticia! Los novedosos existen en todo el país, y las modas se suceden en todo territorio donde el ser humano vive o habita… o sobrevive.

Y en cuanto a períodos vacacionales se trata, viene la encrucijada de a donde ir con la familia, por aspectos que tenemos que considerar: tiempo, dinero, seguridad, facilidades e infraestructura.

Tamaulipas ofrece un turismo alternativo para quienes gustan de convivir con la naturaleza y no les importa pasar incomodidades. Durante los años en el movimiento Scout, aprendimos a vivir en el campo y dormir en el suelo, cocinar con un poco de tierra y demás aspectos. Hay gente que no soporta estas cosas, y su opinión es tan valiosa como la de todos nosotros.

Pero, ¿a dónde ir? ¿ por qué se nos complica? Insistimos en que Tamaulipas tiene un potencial que no se ha descubierto, y es aquí cuando recordamos a aquel inversionista norteamericano que venía a construir en La Pesca un imponente hotel y complejo turístico con bahía para embarcaciones y otros recursos. En aquel entonces, el director de Turismo Carlos Tercero Romero nos hizo el “favor” de pedirle una comisión por la concesión y obviamente, el inversionista huyó despavorido. Hoy, es empresario hotelero en Can Cún, donde sí le dieron cabida a su dinero y su proyecto.

Lo anterior nos lleva a la reflexión de que tenemos de todo tipo de recurso pero no hemos sabido explotarlo. El ejemplo más claro lo tenemos en Can Cún, donde los turistas extranjeros se divierten al estilo de sitios como Ibiza: discotecas y bares restaurantes, playa y se acabó.

Ibiza tiene las discotecas más famosas –y más caras- del mundo, pero carece de atractivos naturales, salvo la Cueva de San Miguel y sus “calas” o playas pequeñas que son una delicia, al igual que las que conforman el Golfo de México, y que nos regalan atractivos naturales como agregado, sin costo y con muchos recursos.

Pensará alguien que es estúpido comparar Ibiza con Can Cún, y créame, no es tan descabellado: en Ibiza tienen graves problemas con el agua potable y con lo que comen: todo lo tienen que exportar porque no tienen producción agrícola ni ganadera: cero total, es decir, todo cuesta mucho llevarlo a la isla.

Pero han sabido explotar el boom de las discotecas, como sucedió hace años en Can Cún que es un sitio muy socorrido por el turismo norteamericano y europeo. Viene la pregunta: ¿Y nosotros no podríamos hacer lo mismo?

Tenemos más cercanía con los americanos, tenemos más de 400 kilómetros de litoral, -un poco más que todo el litoral de Ibiza- y hay recursos ecológicos y naturales al por mayor. Una adecuada misión de promoción podría llevarnos a tener esos hotelotes que hay en Acapulco o Can Cún, en Ixtapa o Puerto Vallarta, pero el beneficio económico sería para nuestra gente, nuestros inversionistas y nuestros prestadores de servicios.

Hay que cerrar los ojos un momento y visualizar la forma en que podríamos estar, simbólicamente, “recogiendo billetes” del turismo, con un buen servicio, buena infraestructura y una buena campaña para conservar los recursos naturales que hay. Podríamos llevarles a los cenotes de Aldama, a nuestros ríos, presas y lagunas, a la Sierra Madre a practicar montañismo o alpinismo en baja escala, y muchas cosas más.

La verdad, como dijo don Tomás en su hermoso corrido: “Tamaulipas Tiene”, y es tiempo que nuestro gobierno pueda darse la oportunidad de plantear esta posibilidad a quienes tengan dinero para invertir. Se harán más ricos por los recursos que tiene Tamaulipas, pero harán que miles de tamaulipecos vivan del turismo, que en Ibiza nos ha demostrado que el 100 por ciento de una población puede depender totalmente de tan noble actividad.

En la Universidad Autónoma de Tamaulipas se prepara gente para actividades relacionadas con el turismo.

Ya solo falta quien traiga el dinero para despegar.