Canícula

No cabe duda: el mundo está cambiando radical, total y rápidamente, gracias al excesivo uso de los recursos que, en forma equívoca hemos hecho durante generaciones los que supuestamente somos la especie con mayor grado de inteligencia.

Hace unos días entró la llamada “canícula” que no es más que el tiempo en que tenemos los 40 días más calientes del año. Hay que ver lo que vivimos, cuando en marzo o abril estábamos ahogándonos de calor, y las necesidades de energía eléctrica para subsanar este problema se incrementan.

Pero contamos con la falta de consideración y comprensión de quienes nos gobiernan por una fallida decisión mayoritaria, y no conforme con que es un servicio con costos muy elevados, se ha incrementado en estos días en forma no solo considerable, sino denigrante, humillante e insultante para una clase media y baja que conforma la mayor franja poblacional en el México que vivimos hoy, y que no alcanza a cubrir sus necesidades con los salarios que se pagan, gracias a decisiones también equivocadas en materia salarial de quienes supuestamente deberían representarnos y cobran sueldos insultantes y muy generosos: los diputados federales, los que aprueban leyes y presupuestos sin ton ni son, con la única condición de que la orden venga de la Presidencial

Porque todos sabemos que la voluntad de los diputados gira en torno a una decisión, una sola: la del presidente en turno; en el caso de los estados, giran sus votos y decisiones en torno a lo que dispongan los gobernadores, es decir, lo mismo pero en chiquito.

El caso es que el calor intenso se deja sentir y espera el Servicio Meteorológico que haya temperaturas superiores a los 40 grados, los que ya hemos vivido en ocasiones anteriores.

Dificultan estas temperaturas muchas cosas, como el hecho de que nuestros hijos vayan a practicar deporte.

No es que seamos delicados o sangrones, pero no podemos permitir que se expongan a entrenamientos de algún deporte al aire libre con el sol que quema, pica y desgasta en forma superlativa.

La Secretaría de Salud ha difundido una serie de medidas para combatir estos fenómenos que nos afectan, que no son culpa más que del ser humano, pero que nos hacen sudar más de lo debido. Hay que guarecerse, buscar donde taparnos, no exponernos a temperaturas muy elevadas y procurar, en la medida que la situación –y el sueldo- lo permitan, la utilización de bloqueadores de sol, porque ya a estas alturas la crema normal no solo ya no sirve para humectar, sino que necesitaos protegernos, y eso lo sabe cualquier persona.

El doctor Norberto Treviño García Manzo coordina los esfuerzos de un grupo de profesionales de la medicina, especialmente promotores, para que puedan hacer llegar a la población la información necesaria: que no dejemos de hidratarnos y tomar mucho líquido. Si se puede, suero o alguna bebida rehidratante como hay tantas en el mercado.

Cuando el sueldo no da para más, tomar agua con una pizca de sal y el jugo de medio limón, lo que constituye un excelente remedio para evitar deshidratarnos.

Además, recomiendan no exponernos al sol directo: buscar techos y árboles para descansar y no estar a plena luz solar, cuyos rayos pueden llevar a una quemada de piel hasta un cáncer en la misma, pasando por quemaduras de primero a tercer grado y otros problemas que se incrementan con el intenso calor.

No podemos hacer mucho al respecto, por lo que es sumamente importante que veamos las medidas a tomar, y hagamos caso puntual a las recomendaciones de la Secretaría de Salud, y buscar que nuestros hijos hagan lo mismo.

No juguemos al héroe, hay que tener paciencia y conciencia para ello, y cuidar más la salud, uno de los muy pocos tesoros que siguen siendo nuestros aún al día de hoy, con todo lo que nos ha tocado vivir.