Hemos visto tradicionalmente que la gente se queja porque no se respetan los derechos de la gente que circula en bicicleta, motocicleta o inclusive, los peatones.
Vemos que se quejan mucho de la falta de conciencia cívica y de colaboración comunitaria para respetar a los demás; hemos escuchado una y mil veces a amigos y amigas que dicen que no comprarían una motoneta en Victoria, porque el clima no ayuda mucho que digamos, y porque, como dicen ellos: “más tardas en subirte que alguien en echarte encima el carro y golpearte”.
Triste realidad, porque es lo que nos lleva a una falta de respeto a los demás que afecta enormemente a muchos. Los hechos no son únicos de Victoria o México, sino en todo el mundo “se cuecen habas”, porque los seres humanos estaos acostumbrados a exigir pero no a responder e la misma manera.
En muchas ciudades españolas existe un profundo respeto por los motociclistas y ciclistas: hay ciclovías que se crean para garantizar su derecho a circular seguros, y en las grandes ciudades europeas las motonetas son transporte natural, aunque tiene sus inconvenientes.
Cierto es que hay que tener cuidado con quienes son más vulnerables físicamente cuando circulamos, pero… ¿se ha preguntado qué sucede si ellos no nos respetan cuando vamos en un automóvil, camioneta o camión?
La ley ampara por completo a ellos y desprotege al automovilista si hay un accidente y sale herido el de la moto o la bici, inmediatamente usted va a parar a los separos judiciales en tanto no se atiende su situación jurídica.
Inclusive, si ellos han omitido un alto o dado una vuelta prohibida, usted tiene las de perder.
Cuando vamos al llamado “primer mundo” nos decepciona la falta de cultura de respeto a los demás que existe: lo más natural es ver a un salvaje a bordo de una bicicleta en la banqueta, a velocidad inmoderada, poniendo en riesgo la integridad de los que vamos caminando.
Hay que sortear vehículos en el arroyo, y ciclistas y motos en la banqueta.
No es parejo el asunto, porque ellos sí pueden invadir los espacios de los que caminamos, pero no pueden ser sujetos de una ley, porque inmediatamente reclaman y protestan airadamente.
Entendemos que para exigir hay que respeta, de otra forma, no se puede pedir respeto cuando uno no lo entrega.
Y en nuestras ciudades nos urgen ciclovías, carriles para motocicletas y otros beneficios que debemos tener para considerar el derecho de todos, pero hay que aprender a respetar los espacios del que camina.
Hacemos votos porque la autoridad que viene castigue severamente a esos automovilistas que frente a su casa o negocio suben los automóviles a la banqueta, invadiendo totalmente el espacio del peatón. Para prueba clara, en la avenida Dr. Norberto Treviño Zapata, o 16, donde muchos negocios han optado por pintar de amarillo sus frentes, poner rampas y apoderarse de las áreas para caminar.
No podemos hacerlo ya por ahí, porque nos han dejado sin espacio, ante la complacencia de una autoridad que ha permitido todo tipo de abusos contra el que no reclama, el que no se queja.
El influyentismo y prepotencia deben salir de nuestro diccionario, y tenemos que aprender a respetarnos para respetar a los demás. Urge realmente.
Y tenemos mucha fe en las autoridades que vienen en unos meses, para que por favor, piensen que las leyes son para todos, y que es deber de cada uno de nosotros hacerlas valer, pero antes, respetar lo que nos corresponde.