Baja cantidad de ambulantes; suman 3 mil 600 en 12 ‘pulgas’

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Ante la falta de oportunidades laborales, en Nuevo Laredo operan cerca de 3 mil 600 comerciantes que realizan sus ventas en la vía pública, pero que están regulados por el Departamento del Comercio Informal, aunque otros no cuentan con sus permisos por su condición itinerante.

Estos comerciantes están registrados ante el municipio como trabajadores de mercado rodante o pulgas, puesto fijo y semifijo, y ambulante, pero todos, de acuerdo al titular de esta área municipal, Enrique Pedroza Lomas, pagan por tener permiso a vender en la vía pública.

Dijo que en esta administración municipal no se han expedido nuevos permisos, y aseguró que al menos 400 dejaron de operar debido a que a sus propietarios ya no les convenía hacerlo de esta manera, “y supongo que cuando inició esta administración, por su situación económica se dedicó a vender en una pulga o en un puesto, pero no le resultó y desistieron, por lo que sus permisos los perdieron”, comentó.

Estos comerciantes venden sus productos en las ‘pulgas’ Lauro Luis Longoria, J. Longoria, La Fe, Solidaridad, La Joya, Benito Juárez, Colinas del Sur, Reservas Territoriales, Villas de San Miguel, Los Fresnos y las Voluntades.

En estos lugares se vende de todo, desde ropa usada hasta aparatos electrónicos y enseres domésticos de línea blanca.

Pero no todos son comerciantes de la ciudad, ya que vienen de otros lugares, pero por la falta de trabajo se dedican a la venta en estos lugares, aunque algunos lo hacen por temporadas, como Semana Santa, Día de San Valentín, 24 de Diciembre y otras fechas, por lo que el costo de los permisos varía; un comerciante permanente paga 470 pesos cada tres meses, mientras que uno de temporada paga más.

Sin embargo, mencionó que solo se han otorgado permisos en el poniente de la ciudad, no en el centro, y reiteró que no se ha incrementado el número de ambulantes desde que inició la presente administración.

Apoyos

Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio, Jaime Mireles, dijo que el comercio informal ha crecido de manera importante en los últimos años, lo que confirma la versión del funcionario municipal.
“Todas las semanas ellos venden sus productos, pero los venden porque alguien se los compra, y así como hay miles de vendedores, también hay miles de personas que les compran sus productos”, expresó.

Debido a este crecimiento que llamó exponencial, dijo que desde hace dos años la Canaco hizo un llamado a estos comerciantes para que se integren al Régimen de Incorporación Fiscal del SAT, previa capacitación en dicho organismo comercial.

Mencionó que una vez que haya ingresado a este régimen, se les puede apoyar mediante programas federales, en algunos casos a fondo perdido.

Del total de comercios de este tipo, al menos 400 se incorporaron a dicho régimen fiscal en el último
año, pero dijo Mireles que el problema es que la mayoría no se integra debido a que sus propietarios son muy inestables, ya que así como aparecen, también desaparecen.

Algunos apoyos que ofrece el gobierno federal a través del Instituto Nacional de Emprendedurismo en México (Inadem), son con una computadora o una tablet con punto de venta, ya sea a fondo perdido o con un pago simbólico para cada comercio, por lo que pronto será publicada la convocatoria por la Cámara de Comercio, y será para afiliados y no afiliados a la Canaco.

No quieren afiliarse

Josefina García tiene un puesto en la pulga de la colonia J. Longoria, y desde hace 10años se mantiene de la venta de los productos que compra en Laredo, Texas, por lo que la idea de pagar impuestos no le gusta, porque no sabe cuánto tiempo más seguirá en este negocio.

Ella vende ropa los hueves en ese lugar, pero en su domicilio ubicado en la colonia Hipódromo, ofrece a la venta lo que no ven de en la pulga.

“Es mucho el trabajo y poca la ganancia, y pagar impuestos no es buena idea”, dijo la mujer, madre de tres hijos y su esposo que es jornalero.

Efraín es paletero. Toda la semana se la pasa de pulga en pulga vendiendo paletas que la gente le compra con gusto, para mitigar el sofocante calor del mediodía, pero como solo es empleado, la mayor parte de la venta se la da al productor.

“No…yo gano bien poquito porque ya estoy viejo y nadie me da trabajo, pero estoy solo y lo poquito que gano es para mi comida, ¿Usted cree que voy a pagar impuestos”, dijo con tono melancólico, tal vez porque hace muchos años lo deportaron de Estados Unidos por ser indocumentado, y porque nunca se casó.