Un nuevo reto académico

Es interesante ver lo que cada período –semestre- observamos en las instituciones educativas pertenecientes o afiliadas a la Universidad Autónoma de Tamaulipas: el inicio del ciclo escolar abre nuevas expectativas para muchos jóvenes tamaulipecos y de otros lugares, y para quienes tenemos la maravillosa oportunidad de coordinar los esfuerzos en el salón de clases implica un nuevo reto, que es el lograr que el conocimiento llegue a su destino, en una forma tal que pueda crecer y multiplicarse, hacerse mayor, y que quienes lo reciben hagan buen uso de él.
Ya el rector Enrique Etienne Pérez Del Río ha dado la bienvenida a miles de muchachos que abren sus esperanzas en el estudio de una disciplina determinada a través de las Unidades Académicas y Facultades existentes, así como a los chicos que cursan el bachillerato y que iniciaron también hoy sus clases.
Los centros de lenguas, de la misma manera, abren sus puertas a una población cada vez mayor que refleja la enorme demanda del aprendizaje del idioma inglés y otros más, como base del conocimiento y desarrollo profesional y personal.
Pero, ¿qué ofrece la UAT a la sociedad?
A pesar de lo que muchos agoreros del desastre y detractores afirman, la Universidad Autónoma de Tamaulipas cuenta con una muy buena oferta profesional en muchas disciplinas, y una prueba es la certificación que han logrado la mayoría de sus unidades y facultades, aunque, para ser sinceros, entendemos que con o sin certificación, quien quiere aprovechar, lo hace sin pretexto alguno.
Hemos constatado la calidad de muchos de los profesores e investigadores de nuestra Alma Mater, y la prueba palpable es la participación en congresos, reuniones internacionales y nacionales, publicaciones de artículos y libros que nos hablan del trabajo arduo que se lleva a cabo.
Y el presente ciclo ofrece una esperanza de desarrollo para muchos de nosotros, aunque para otros, siga siendo un buen motivo par “chambear” a gusto, tranquilos y sin sobresaltos.
Pero la fuerza que impone una juventud que llega exigiendo preparación nos hace ver que hay una necesidad de preparación, y que la UAT debe cambiar sus puntos por mejorar, consolidar los desarrollados y crecer en calidad académica e investigadora.
Debe echar de sus filas a esos elementos que únicamente se han dedicado a lucrar negativamente y siguen enquistados en sus nóminas, pese a que presumen de años de docencia y seguramente no conocen el color de los pupitres, y que, afortunadamente, cada vez son menos.
Hay todavía un tumor que se debe extirpar lo más pronto posible, y en ese sentido, sería muy loable que se pudiera arrancar de cualquier forma, aunque seguramente se defenderá con sus raíces arraigadas en un sinnúmero de plazas y posiciones que cada día se debilitan más, producto de malas costumbres profesionales y personales.
Pero no podemos juzgar a una institución por un lastre: la UAT tiene, insistimos, calidad, mucha calidad, y clara muestra de ello lo hemos visto por años en los trabajos de investigación de Veterinaria, Agronomía y Ciencias, Derecho, Comunicación, Comercio y Administración, Enfermería y más, y en los otros campus del estado, donde para satisfacción de muchos de nosotros la Universidad oficial crece en demanda, matrícula… y capacidad.
Qué falta hacer, se preguntarán algunos, y nos respondemos que lo que se requiere es tener la necesidad de cumplir en el ámbito docente e investigador, propuestas básicas de cualquier universidad, y en ese sentido, la planta docente e investigadora de la UAT espera seguir contando con el apoyo del rector Etienne Pérez Del Río, porque es la única manera de poder seguir trabajando, y trascendiendo en el mundo, a través de propuestas viables, válidas y que se puedan dar a conocer en el orbe.
Inicia, pues, un nuevo ciclo, y nuevas expectativas. Bienvenidos todos.

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