No cabe duda de que el tema de las medallas olímpicas está de moda, pese a que nuestro país, en los Juegos de Río de Janeiro 2016, representa a una nación reprobada en las disciplinas deportivas.
Ausencia de medallas, pésimos resultados en casi todas las disciplinas, mala organización, corrupción, alteraciones estomacales, etc., son los indicadores por los que se han caracterizado los aztecas en Río.
Dicen los que saben que por lo menos tenemos asegurada una medalla en box.
Pese al malísimo desempeño del representativo mexicano, el que ya se desmarcó para ganar una medalla es el presidente Enrique Peña Nieto, cuando declaró que no llegó a la presidencia para ganar una presea.
Lo anterior tiene relevancia por las afirmaciones del señor de Atlacomulco, que por cierto están causando revuelo mediático en el país -y pudiera ser en el extranjero-, cuando se hace viral que no busca una medalla de popularidad en referencia al conflicto con los maestros de la CNTE.
Todo inicia en el noticiero nocturno del Canal de las Estrellas en Televisa, transmitido el lunes, cuando Joaquín López Dóriga difundió una entrevista con el presidente Peña Nieto donde quedó claro que el gobierno federal no dará marcha atrás en el tema de la reforma educativa.
El periodista español, nacionalizado mexicano y titular de El Noticiero, López Dóriga cuestionó la pasividad de las autoridades federales ante los bloqueos carreteros de la CNTE, por lo que el presidente contestó: “no hay que confundir la firme decisión para llevar a cabo una reforma con el espacio de diálogo que el Gobierno ha abierto con aquellos grupos que están en resistencia”.
Las declaraciones presidenciales se fueron más allá de lo cotidiano al decir que no tendría reparo alguno en recurrir a la fuerza pública para restaurar el orden, de fracasar el diálogo con los maestros opuestos a la reforma educativa.
El presidente de los mexicanos reconoció que las acciones de la CNTE causan molestias, dañan al comercio y afectan la actividad económica, luego entonces dijo, “…tendremos que recurrir a los atributos y a la capacidad que tiene el Estado mexicano para poner orden de forma pacífica y generar armonía social allí donde se ha perdido”.
Peña Nieto dejó muy en claro que los tiempos de la CNTE se están agotando y si en un momento dado, los maestros disidentes habían pensado que tenían de rodillas al gobierno federal, con las recientes declaraciones queda clara su postura.
“El Gobierno de la República no tendrá reparo alguno, no tendrá reserva alguna en recurrir al uso de la fuerza pública para poner orden, y sobre todo para hacer valer el Estado de derecho”. Expresó.
Sin embargo el de Atlacomulco fue reiterativo sobre el diálogo, sobre una nueva apertura a la mesura, una oportunidad más de respeto a los mexicanos que son ajenos al conflicto y que han pagado las consecuencias.
Quizá refiriéndose a la CNTE, quizá al desempeño de los mexicanos en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, o a los escándalos financieros, el presidente Peña Nieto se refirió a que la corrupción, no solo es por parte del gobierno.
La corrupción debe ser combatida no solo por el gobierno, sino también por la sociedad en su conjunto para “…que seamos parte de un gran esfuerzo colectivo para erradicar este problema que lastima la convivencia, que genera costos y que estamos hoy más que nunca resueltos a eliminar”, añadió.
Enrique Peña Nieto es el personaje de la política contemporánea peor valorado desde 1995, según un sondeo reciente y en este sentido dijo que “…a veces ir contra grupos de interés, combatir resistencias, privilegios trae consecuencias.”
La agencia EFE registró del presidente Enrique Peña: “Desde que asumí la responsabilidad de ser presidente de México, tengo claro que no llegué aquí para ganarme una medalla de popularidad. Si así hubiese sido, entonces hubiese dejado de hacer los cambios, las transformaciones que el país necesita y que sé que le van a dar a México un futuro de mayor oportunidad para las nuevas generaciones”.
¿Será México quien se lleve una medalla por tener a EPN como presidente?