Solo un mes falta para que la actual administración municipal encabezada por Carlos Canturosas termine, y con ella también terminen tres años de amarga decepción de un gobierno fallido que pudo haber sido ejemplo en una ciudad que optó votar por un cambio en el 2013, pero que en la práctica resultó ser más de lo mismo, un PRI disfrazado de azul.
No bastó que en ese año Canturosas haya derrotado en las urnas a un PRI que había dejado en los ciudadanos la imagen de un partido corrupto y sin deseos de cambiar, porque en estos 36 meses de gobierno panista, el alcalde solo gobernó para sí mismo, al magnificar su imagen a costa del erario público, y practicar el dispendio en obras de poco beneficio social pero de mucho impacto mediático.
Sin embargo, por segunda ocasión consecutiva, el PAN gana la presidencia municipal, y ahora la estafeta la tomará un joven contador que en sus discursos promete mucho, tanto o más que Canturosas, por lo que debemos esperar que tome posesión del cargo el uno de octubre, para saber si es la silla presidencial la que trastorna a quienes se sientan en ella, o son los políticos quienes se transforman solos en pequeños dictadores, al momento de sentir en sus manos el poder y la fortuna.
Tal vez con Enrique Rivas pueda ocurrir lo contrario, y que en verdad sea un buen gobernante; es lo que desean los ciudadanos.
Los tamaulipecos también optaron por desterrar al PRI de la entidad, en un acto histórico en el que el panista Francisco García Cabeza de Vaca gobernará los próximos seis años, en un ambiente de esperanza y de expectación, pero también de incertidumbre, al ser la primera ocasión en más de 80 años, en que se gesta un cambio político de tal magnitud en nuestra entidad, y con ello enfilar a su partido rumbo al 2018.
En Tamaulipas con Leticia Salazar y Carlos Canturosas no hubo cambio ni alternancia, solo fue un poco más de lo mismo que hizo el PRI antes; más corrupción, más simulación, más nepotismo, más promesas, más políticos enriquecidos explicablemente, más nuevos ricos en la ciudad.
A partir del uno de octubre, la carrera hacia el 2018 iniciará, y las fuerzas políticas dentro del PAN se polarizarán, porque el próximo alcalde querrá repetir en el 2018, pero es posible que Carlos Canturosas también quiera la candidatura, pero eso lo tendrá que decidir el futuro gobernador.