Este 1 de septiembre inició prácticamente –aunque no en forma oficial- la transición del gobierno del estado; los colaboradores de Francisco Javier García Cabeza de Vaca han comenzado a ocupar las oficinas que, desde el 1 de octubre serán su sitio laboral.
Hoy pueden ir y ver, preguntar y analizar, pero nada más. No les está permitido tomar decisiones aún, aunque hemos percibido en algunas dependencias que los “que se van” les están dando poder de decidir, en un afán, desde la óptica de muchos, de quedar bien y que les conserven algunos puestos y cargos.
El PAN viene a hacer una administración que ha prometido el gobernador García en el sentido de que se harán las cosas claras y bien, y eso es lo que ha demandado Tamaulipas, pero que no se ha hecho mucho caso que digamos.
Hemos padecido una ceguera a conveniencia por años: las arbitrariedades todos las solapamos: unos por convenir a nuestros intereses, otros, por disciplina, y los más, por miedo alas represalias de un sistema caduco que prácticamente está yéndose de México, un país que está agraviado, ofendido por una administración mala y lo que sigue, y que este día 31 nos ha dado un severo golpe al orgullo y dignidad de todos, acelerando la decisión de la inmensa mayoría de volver a echarlos del poder que no supieron administrar en bien de los mexicanos.
El caso es que en Tamaulipas se esperan muchas cosas buenas, y entre éstas está el hecho de que algunos familiares de los que hoy concluyen su cargo tendrán que alinearse o irse, porque ha sido dañino en todos sentidos el heredar nombramientos y plazas a sobrinos, yernos, hijos y más, que se hicieron comunes en una administración que, a fuerza de decir verdad, no sale con buena evaluación.
Y es cuando pensamos en la labor de difusión de las actividades oficiales, ahora que la vida nos ha dado la oportunidad de hacer un análisis académico de lo anterior, con gente que viene empujando fuerte en materia de comunicación y que se forma en las aulas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Al parecer, acaban los mesianismos y los desplantes y actos que tendieron siempre a humillar a los demás.
Los “Dioses” se van, finalmente, y muchos pensarán que es malo, pero no hay duda de que lo que venga deberá ser mejor.
Áreas prioritarias como salud, educación, obra pública y fomento industrial y comercial tendrán algunas acciones nuevas, aunque no podemos esperar que vaya a cambiarse todo lo que existe.
No se trata de inventar un nuevo estado de Tamaulipas, sino de convertir lo que tenemos en algo más viable, más práctico y más eficiente cada vez: mejorar lo hecho por quien lo haya realizado, analizar los aspectos que deben de mejorarse, fomentar y reafirmar los positivos, y seguir creciendo, que Tamaulipas bien lo vale.
Todo principio tiene un fin. Con la administración sale gente valiosa y no tanto, y algunos repetirán o les valorarán su esfuerzo importante, y serán, seguramente, recontratados para poder seguir sirviendo a la administración, de acuerdo a los nuevos titulares que vendrán a imprimir su sello especial y particular.
Hay quye precisar que en la mente del gobernador García Cabeza de Vaca no está la idea de vengarse como muchos simpatizantes lo han despotricado a los cuatro vientos.
No viene García a desquitarse delos agravios emitidos en su contra y de los suyos: viene a gobernar para los que votaron pro él y contra él, y viene a ser un gobernador para todos –eso lo ha dicho muchas veces- y la gente tiene expectativas elevadas, de acuerdo a lo que hemos vivido en los últimos años.
Los que así piensan, seguramente estarán en la administración y durarán poco, porque un espíritu de venganza no cabe en una buena administración. Viene a demostrar que se pueden hacer las cosas bien, limpias y adecuadas, sin abusar de un poder conferido por el pueblo, sin sobajarlo, sin sentirse virreyes o algo vivido o parecido.
Esos no caben, seguramente serán desprendidos. Los que vengan, que nos ayuden a ser mejores a todos.
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Carlos David Santamaría Ochoa Ph. D.