Llama poderosamente la atención la noticia aparecida días antes en esta ciudad, en el sentido de que el importe del recurso para una rifa realizaron los elementos del H. Cuerpo de Bomberos de la capital no ha sido aplicado para lo que se destinó inicialmente, y las autoridades no han dicho nada, haciendo que la gente piense en un mal manejo de estos recursos.
Según consigna el colega Jongitud, unos 400 mil pesos están en el aire, de acuerdo a la denuncia que hizo el comandante Juan Días Ulloa, quien asegura que el dinero se entregó al tesorero Gerardo Acuña, y que oficialmente nunca les reportaron la cantidad ingresada, por parte de venta de boletos que hicieron los bomberos por espacio de unos dos meses para una rifa.
La idea era ayudar al Cuerpo de Bomberos, que como todos sabemos, es una parte fundamental de la sociedad y por lo general tienen pocos recursos, y una enorme necesidad de contar con equipo de alta tecnología de acuerdo a su actividad, ya que son los que conjuran las grandes tragedias ocasionadas por el fuego.
Y de todos es sabido que nunca han tenido un equipo “decente” en el sentido de que son piezas viejas y desactualizadas, pero afortunadamente no ha sido necesario mayor equipo en la localidad, o al menos, no ha habido desgracias por falta de equipo en la capital tamaulipeca.
Son héroes anónimos, porque ni usted ni yo sabemos los nombres de quienes suben a esos carros enormes y arriesgan su vida con tal de salvar sus pertenencias, su integridad y hasta su vida, a cambio de un salario no muy decoroso, pero también, trabajando “con las uñas”.
Y la idea de la rifa era mejorar en algo lo que ellos requieren, pero no saben qué pasó con esos poco más de 400 mil pesos que, dice el comandante Ulloa, entregaron a la tesorería.
Entendemos que los bomberos tienen su salario y sus necesidades, sus gustos y demandas, pero entendemos que en sus obligaciones no está la de ser edecanes, ni boteadores –que salen a pedir limosna en botes- ni vendedores de boletos: son bomberos, apaga-fuegos, o como le quiera usted llamar, y el permitir que anden en las esquinas vendiendo boletos ya es algo que no debiera ocurrir.
Pero no saber qué pasó con el dinero de la rifa, es aún más injusto y otros calificativos que no quiere usar mucha gente, pero que no dejan bien parados a los encargados de los dineros municipales.
Por cierto, se supone que hay un regidor que atiende a los bomberos y su nombre no lo sabemos, pero estamos ciertos que no ha hecho su trabajo adecuadamente, al tener esta respuesta “cero” de parte de los que cuidan el dinero del pueblo de Victoria.
Dice Ulloa que la rifa fue en enero, y que la idea era comprar una unidad de respuesta rápida, una ambulancia o un equipo de protección personal nuevo, y no ha sucedido nada de lo anterior porque no se ve donde esté este recurso.
También sería interesante que el diputado local por Victoria pusiera interés en el asunto y exigiera a las autoridades competentes –correspondientes, porque competentes… mmmm- que aclaren el destino de este dinero que es de todos y para bien de todos.
Se entregó para la rifa y ésta tenía un objetivo fijo, así que, somos de la idea de que hay que respetarlo y llevarlo a cabo.
Y el comandante Ulloa se duele de que no haya respuesta clara, porque, dice, esto impacta en el nivel de confianza de la ciudadanía hacia sus autoridades, y la verdad, no se vale que se disponga para otra cosa de un recurso que los mismos usuarios, los ciudadanos, los beneficiarios dieron rumbo fijo y claro: compra de equipo para los bomberos.
Así pues, es tiempo que los que ya se van hagan, antes de retirarse, un acto de justicia con el Cuerpo de Bomberos y los ciudadanos que cooperamos en la rifa, y nos digan qué pasó con ese billete extraviado, y antes de irse le den el rumbo para el que fue concebido por los que pagaron –pagamos- por una causa fija.
La honorabilidad debe conservarse ante todo, suponemos.
Vienen los bomberos
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