Y…¿Dónde estaba la Iglesia?

Un crudo y cruel video circula en redes sociales donde un pequeño filma la golpiza que impone su padre a su madre hasta dejarla inconsciente; el varón, muy macho y valiente, la golpea “para que aprenda” y más cosas que se dejan escuchar.
Noticias todos los días de padres que abusan de sus hijos, los golpean, los abandonan y no cubren sus necesidades, o madres que olvidan su sagrada misión y toman a los hijos como rehenes con tormentos varios.
Esas son las familias que se quejan de una libertad que propone el presidente Peña Nieto sobre los matrimonios igualitarios, y se quejan de que quienes no son heterosexuales tienen más cosas malas que buenas.
Habrá que ver las notas periodísticas y actas del ministerio público.
Lo criticable es que la Iglesia católica está detrás de las protestas que este sábado se llevarían a cabo en todo el país, y es cuando nos preguntamos ¿dónde estuvo la Iglesia cuando se le necesitó?
Sería bueno saber donde eestuvo la Iglesia cuando se desató la ola de violencia en el país que ha causado más de 50 mil muertes; si hicieron una protesta para pedir al gobierno más vigilancia y seguridad.
También, nos preguntamos donde estaba cuando subieron los carburantes: no recordamos haber visto que salieran a defender el salario de los pobres, que de esta clasificación son la mayoría de “sus” fieles.
En qué momento salieron a las calles a protestar por obras que no tienen sentido ni forma en lugar de atender prioridades del estado, como son las de salud, educación y empleo a nuestros jóvenes.
O también, nos preguntamos donde estuvo la Iglesia cuando nuestra familia tuvo que padecer las consecuencias de la inseguridad en carne propia: no recordamos, nadie de casa, haber visto que un miembro de nuestra Iglesia haya pedido siquiera a Dios por recobrar nuestra tranquilidad.
Aún así, seguimos siendo muy fieles y creyentes, sin dejar de reconocer que la Iglesia la conforman seres humanos, con tantas virtudes y defectos como cualquiera de nosotros.
Nada especial: solo seres humanos con preparación teológica: ninguno es divino, ni santo ni milagroso: humanos con yerros y aciertos.
Se critica a la Iglesia por la gran cantidad de sacerdotes que han resultado ser violadores, pederastas y de otros problemas similares.
Los que decían “aguántate, es un castigo de Dios” cuando violaban al crío”.
Siempre nos preguntamos donde estuvo el representante de la Iglesia cuando con una pistola calibre 45 en la boca, atado de pies y manos, vendado y con hematomas en todo el cuerpo alguien nos decía: “te va a cargar…”
Y nos preguntamos por qué no surgieron para apoyar a nuestros niños desamparados que en los cruceros piden dinero exponiéndose a caer en las garras de la delincuencia y la drogadicción, o que han pedido a las autoridades que cesen los hostigamientos a empleadas domésticas, secretarias en oficinas gubernamentales y puestos laborales.
No supimos si salieron a pedir que los jefes dejaran de hostigar a sus secretarias, convirtiéndolas, de secretarias, a prostitutas de nivel, otorgándoles jugosas compensaciones a cambio de favores sexuales.
Y tampoco supimos donde estuvo cuando las lluvias nos inundaron: seguramente estaban en sus casas rezando un Padre Nuestro por los damnificados que morían arrastrados por las aguas. Tampoco los vimos pedir que no subiera la gasolina.
Fiel creyente, respetuoso de las instituciones religiosas y civiles, pido, suplico, EXIJO que se dediquen a su Pastoral, y no se entrometan más en asuntos que no les competen.
Este es asunto de los ciudadanos y sus autoridades, no divino, y además, el no dar la cara es cobarde. Si Jesús volviera, seguramente los echaría, como hizo con aquellos fariseos, porque esconderse en asociaciones de padres y ordenarles actuar, sin mostrar la cobarde, homófoba y discriminatoria mano de ataque, como dicen los chicos: “NO ES DE DIOS”.