Reynosa, Tamaulipas.-A la Escuela del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) ubicada en la colonia Actrices Mexicanas observarla la primera impresión que se ofrece y evoca es aquellas escuelas rurales de principios de siglo pasado, que entre sus causas fundamentales estaba el acceso digno y adecuado a la enseñanza. Pero aquí es un concepto dispendioso y ajeno que no tiene nada de real y por el contrario el abandono hace evidente su certeza y parece arañar todo a su paso. Pese a la férrea resistencia de unas decenas de chicos y dos maestros que a diario sobreviven en medio de la carencia y el olvido complaciente que otorga la ausencia.
De la voz de los niños sale el testimonio, que proveniente de sus inocentes bocas resuena como reclamo airado ante esa indiferencia con que han sido tratada su escuela.-Queremos nuestra escuela bonita-. Sintetiza la exigencia ante el disimulo oficial que se ha ausentado y a duras penas han permitido lo necesario para mantenerla orgullosamente de pie.
Los pupitres lucen sucio y oxidados, uno teme depositar o pasar sus manos por temor a contraer Tétanos. Aun así estos niños se esfuerzan por aprender la lectura todos los días. Los pizarrones apenas son visibles, el verde se ha borrado y hoy lucen opacos grisáceos, apenas perceptibles las letras y números que se escriben con afán de compartir.
Por los pasillos el calor es sofocante, los viejos ventiladores al igual que los moradores de esta escuela olvidada, realizan su mejor esfuerzo por mantener fresca el aula, pero es imposible con temperaturas abrasantes en el exterior, el agua se encuentra depositada en un viejo termo de plástico, en donde el hielo se consume con la rapidez de la esperanza.
La sed de estos chicos es mitigada, apenas superficialmente, pero ellos están conscientes de las necesidades y ninguno de ellos, pese a la incomodidad del calor, es capaz siquiera de protestar, la ausencia de quienes pregonan las bondades educativas y la generosidad del presupuesto, los ha hecho fuertes y solidarios entre ellos, saben que para salir adelante dependen solo de su voluntad y capacidad de sobreponerse a ese olvido que parece tenerlos rehenes.
Sin embargo, se atisba una esperanza, una posibilidad de cambiar este incierto destino de una escuela como muchas más que están en la periferia y a donde no llega ni resuena el eco dispendioso de quienes de la propaganda publicitaria hacen milagros y epifanías educativas. La mirada de esta escuela de sus chicos y maestros esta puesta en la respuesta a un anhelo que comparten a diario y parece ser el aliento que los motiva y los mueve….-Queremos bonita nuestra Escuela-.