Fany y José Antonio forman parte de los 19 extranjeros que regularizaron su estancia en el país

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Tampico, Tamaulipas.-Unos por amor y otros por mejorar su situación económica, han emprendido el camino hacia los Estados Unidos, aunque pocos lo logran y algunos, como los hondureños, Fany Yolivet Maldonado Yañez y José Antonio Aguilar Romero, se ven obligados por las circunstancias a quedarse en México, pero hoy ambos tienen una nueva esperanza de vivir mejor, al igual que otros 17 extranjeros que se acogieron al programa de regularización Migratoria con Vínculos con Mexicanos del Instituto Tamaulipeco para el Migrante, quien hizo el trámite ante el INM.

Fany, de 17 años de edad, madre de una niña de 9 meses de edad, hizo los trámites ante esta autoridad que le pudo ayudar a sacar su pasaporte para que pueda movilizarse libremente por territorio mexicano, en donde fue abandonada por su pareja hace ya año y tres meses.

“Iba hacia los Estados Unidos y por circunstancia de dinero no pude pasar, me quede aquí, me abandono mi pareja. Una vez acudí a una iglesia ahí me encontré a una señora a la que le conté lo que me sucedía, empezamos a tratarnos y ahora vivo con ella y su familia”.

Con su bebé en sus brazos, de nombre Galilea, que sonreía, dice que no ha podido trabajar por falta de papeles y ahora con el pasaporte que le ayudaron a tramitar será mejor su estancia en territorio mexicano en donde piensa quedarse toda su vida, solo le ayudarán a hacer otro trámite para poder lograr su objetivo.

La joven, quien señala que iba hacia los Estados Unidos no porque quisiera, sino por seguir a su pareja, expresa “por amor me vine con él” y ahora me dejó aquí, sin embargo, agrega que ahora ya tiene con que defenderse, cuenta con un documento para presentar a migración en caso de que la detecten, “ya puedo defenderme”.

En el acto, también estaba el hondureño José Antonio Aguilar Romero, de 29 años de edad, quien salió de su país hace 11 años, con 600 empiras en su bolsillo, que equivalen a 350 pesos mexicanos, con la ilusión de llegar a los Estados Unidos en busca de una mejor calidad de vida, encontrar un trabajo y poder mandar dinero a su madre y sus hermanos.

Llegó con ese recurso a Veracruz, usando como medio de transporte el tren. En esa entidad trabajo un día como ayudante de albañil para juntar dinero para llegar a Tampico.

Y al llegar a esta ciudad trabajó, rentó un cuarto y luego conoció a su esposa, que es mexicana, y hace tres años se casó y tienen un hijo. Él estaba desempleado porque no contaba con papeles, pero se vio beneficiado con este programa.

“Con los papeles ahora podré entrar y salir del país cuando quiera, podré tener trabajo, un seguro para mi hijo”. Se mostró dispuesto a trabajar en la albañilería, jardinería, carpintería, remodelando casas, ahora ya con más certidumbre al estar legalmente en este país.

Ruth Martínez Rodríguez, delegada regional del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes en la zona sur, junto con autoridades del DIF de Tampico y Altamira presidieron la entrega de las tarjetas permanentes y temporales a las personas procedentes de Honduras, Uruguay, El Salvador, Argentina, Colombia, Nicaragua, Guatemala, Estados Unidos y Perú.

“La entrega de tarjetas permanentes y temporales les autoriza a residir en el país de manera indefinida. Esta acción de gobierno brinda apoyo jurídico y de gestión a extranjeros que están de manera irregular en el país pero que tienen un vínculo con mexicanos Tamaulipecos, llevamos a cabo todo el proceso de regularización ante el Instituto Nacional de Migración que es la autoridad que regula”.

Indicó que esto lo hacen con el único fin de lograr incluirlos a la vida laboral del Estado.

“Hoy damos cumplimiento a uno de nuestros programas pero éste en particular para mi es uno de los más bonitos, es uno de los más sensibles en beneficio de los migrantes extranjeros y sus familias tamaulipecas llamado Programa de Regularización Migratoria a Extranjeros con vínculo con Mexicanos.

Pueden estar tranquilos a partir de hoy, pueden ver crecer a sus hijos sin temor a ser deportados, incluso pueden salir y entrar a sus países de origen cuando así lo estimen conveniente, pueden llevar a sus hijos a conocer a sus abuelos para que haya más unión familiar lo importante de este programa es preservar la unidad familiar porque es lo más importante para tener un sano tejido social”.

Por último, los exhorto a actuar con legalidad, con responsabilidad, con honestidad y amor a este estado y a este país que siempre los ha recibido con los brazos abiertos.