La diabetes de todos los días

No podemos pensar que una enfermedad con consecuencias tan terribles como la diabetes pueda abordarse una vez al mes, o que se tenga uno que poner a dieta un día antes de ver al médico para que no nos regañe.
Los médicos no tienen autoridad para regañarnos, y si lo hacen es porque no estamos siguiendo sus recomendaciones y sí exigiéndoles resultados. No se puede de esa manera.
Hay que imaginar que nos dice qué hacer y qué comer, y nos vamos por unas gorditas o un pozole y más, y luego decimos que es un mal médico porque no bajamos de peso y el sobrepeso nos lleva a la diabetes y la hipertensión arterial, entre otras consecuencias mortíferas.
Sí: hay médicos que solo ven dos cosas frente a sí: su estetoscopio y nuestra cartera; esos, que estudiaron para hacerse ricos por sobre lo que sea, no se consideran buenos médicos, porque serán, aquí y allá, mercaderes de la medicina.
Pero hay otros que si bien es cierto que cobran y bien, tienen un compromiso con sus pacientes y nos llevan a un tratamiento adecuado para mejorar nuestra calidad de vida.
Quienes tenemos diabetes o hipertensión no estamos sujetos, hoy en día, a un tratamiento que nos cure, pero sí a uno que nos permita vivir a plenitud, con un total control si es que nos apegamos a las recomendaciones de un buen médico, al tratamiento farmacológico, sin olvidar las dos grandes bases que tienen que ver con la alimentación y la actividad física.
Si no hacemos todo eso, ni qué reclamar, porque la culpa será totalmente nuestra.
Los encargados de sugerir tratamientos lo que hacen es decirnos qué es lo mejor para el organismo que tenemos y que ha sido objeto de muchas agresiones por años, como la mala comida o hábitos poco saludables, y tenemos que reconocer loa anterior, porque de otra forma, difícilmente podríamos alcanzar el éxito en un tratamiento que nos haga vivir bien.
No es agradable vivir sin ver, sin piernas, sin riñones, con limitantes fuertes físicas o intelectuales, psicológicas o de otra índole, y todo por no poner la necesaria atención al tema.
Las enfermedades crónico degenerativas, hay que ver que su propia clasificación lo dice: son crónicas porque están ahí, y que van degenerando tejidos de todo tipo, lo que a veces impacta en piernas, torrente sanguíneo, corazón, riñones, ojos, piel, aparato digestivo y más.
Son complicaciones impredecibles, como si se tratara de un juego de canicas que rondan por todos lados tratando de hacer puntos por doquier, sin orden ni rutina establecida: así es la diabetes, es el “Pin Ball Wizard” de la vida.
Y vivimos con ella siempre, de ahí la importancia de reforzar las acciones para que no sean flor de un día, del tratamiento nada más o de un fin de semana: las acciones deben ser cotidianas: todos los días a toda hora, porque el minar el organismo suele suceder a diario, y poco a poco se va atrofiando alguno de nuestros órganos, células o tejidos, y eso es lo que debemos evitar por sobre todas las cosas.
Aunque hoy está detenido todo por efectos de la transición gubernamental, es propicio acudir a nuestra institución médica, con el doctor de confianza, para que nos recomiende un tratamiento adecuado, pero más importante aún:; hay que seguirlo al pie de la letra.
La medicina no hace milagros pero sí impacta sorpresivamente en quien tiene costumbre de llevar un tratamiento al pie de la letra.
A diabetes tiene muchas salidas negativas e incapacitantes: démosles batalla con acciones positivas, tratamiento adecuado y una calidad de vida que envidiarán cualquier persona: evitaremos obesidad, trastornos físicos en general y viviremos de mucho mejor manera.
De eso no cabe la menor duda, créame.