No es un compendio de listas de legisladores que han iniciado su nueva encomienda, participando en alguna o algunas de las muchas comisiones que se requieren para cumplir con el trabajo legislativo al que están llamados a desarrollar, luego de que les depositamos el voto de confianza a casi todos, quitando de la lista a los “de chiripa” que llegan por otros factores no populares, pero sí podemos decir que es la constancia de que el Congreso comienza a trabajar con todo el entusiasmo del mundo, en aras de colaborar con su parte para que Tamaulipas mejore en todos sentidos.
Y uno de ellos es la ley, que nace en el máximo órgano de representación popular, y donde nuestros representantes deben valorar la importancia de cada reunión o acuerdo, y tratar de que se reflejen en acciones positivas para todos nosotros, objetivo de su trabajo y motivo por el que estarán ahí durante tres calendarios.
En ese sentido, hemos de afirmar que muchos esperamos buenos resultados de las gestiones legislativas, y que debemos procurar alimentarles de la información necesaria para que puedan tomar decisiones adecuadas.
Condenamos dos aspectos que, esperamos, cambien en esta legislatura: el primero tiene que ver con la responsabilidad que se ha depositado en cada uno de los legisladores, para que se aboquen a su trabajo, que no le huyan a la responsabilidad de decidir, y por favor, no hagan esas ridículas formas de “abstención”, que se traduce como la política del avestruz, y no querer tomar la decisión de responder a sus representados.
La otra, importante también, es que la ciudadanía pide se dejen de votos corporativos como si fueran una empresa o una porra deportiva: que por favor, actúen de acuerdo a las necesidades de la ciudadanía y dejen de seguir indicaciones partidistas.
En el momento que tomaron protesta en el Congreso, dejaron de ser propiedad de cualquier partido político y representan a TODOS sus ciudadanos del distrito, es decir: los que votaron a favor, en contra e inclusive aquellos que cobardemente se abstuvieron de participar. Son representantes de toda una parte de la sociedad, no de unos cuantos, y todos exigimos que cumplan con la propuesta que les hemos transmitido y que deseamos sea para bien de la gran mayoría.
No entendemos, sinceramente, estas dos actitudes que deseamos desaparezcan.
Por otra parte, se sabe que han detectado algunas usencias en la legislación actual y han comenzado a hacer reformas para garantizar a la ciudadanía que sus recursos están bien empleados: dar un portazo a la corrupción y cohecho es la misión más importante que tienen y se tienen que responsabilizar de ello.
Seguramente, dentro de unas semanas veremos resultados de la intensa auditoría que debieron aplicar siempre todos los legisladores, y que darán confianza al tamaulipeco en general.
Se requiere una revisión exhaustiva de las leyes vigentes y adecuarlas a la realidad que exige la gente, y para ello estarán trabajando en comisiones que tendrán propuestas emanadas de nuestras inquietudes.
En el ámbito de salud, mucho hay que hacer, porque la verdad es que necesitamos adecuar algunos ordenamientos a fin de que los recursos destinados a tan importante rubro estén perfectamente aplicados, que lleguen a su destino, y que puedan garantizar una cobertura total de la atención a la población, principalmente, la más desprotegida, que en materia de salud no hay más o menos: todos somos proclives a padecer enfermedades.
El asunto es que nuestros diputados han decidido ponerse a trabajar por nosotros, y que la ciudadanía espera buenos resultados al respecto; en ese sentido, hacemos votos, insistiendo, en que procuren representar a la totalidad de sus habitantes distritales, dejando a un lado las camisetas o uniformes y colores, y centrándose en lo que deben: servir a quien les llevó a uno de los más grandes honores que hay para un servidor: El Congreso.
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