Proyecto válido

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La idea central de esta columna no es propia. En esencia es una reflexión motivada de lecturas de las redes sociales, precisamente en ocasión del aniversario 106 del inicio de la revolución mexicana.
Aclaro con gusto que la idea no es hacer escarnio, burla, mofa o sátira de ningún político nacional o local, más bien son reflexiones que están a la vista de los mexicanos pero que por alguna extraña razón cerramos los ojos a la realidad histórica. Y no es nuevo.
La primera reflexión es sobre la lucha por independencia nacional que inició el 15 de septiembre de 1810 con Hidalgo como héroe principal. Concluye el 27 de septiembre de 1821 con la entrada del ejército trigarante con Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide a la Cd. de México.
Desde luego que es importante el inicio de esta lucha independentista, por lo que vale preguntar ¿Por qué restarle importancia al triunfo? Sabemos que Don Porfirio Díaz modificó la celebración por su cumpleaños, ¿Por qué seguir festejando indirectamente al ‘dictador’? ¿El triunfo no vale?
Por otro lado, los escolares de la escuela mexicana aprendimos que el 20 de noviembre inició la revolución, coincidentemente 100 años después de la independencia.
Algunos compatriotas no han reflexionado que la lucha por la independencia se dio entre mexicanos contra españoles. En cambio la revolución fue entre mexicanos, sin la intervención de ningún país. Fue un movimiento armado dentro del mismo territorio.
Un dato no aclarado ni por PRIÍSTAS ni PANISTAS en el gobierno federal es la culminación de la revolución mexicana. No ha faltado la demagogia discursiva del político que señale “seguimos en plena revolución, no armada, sino intelectual, de ideas… es un movimiento permanente…”
México ha sido educado en un mundo de incógnitas. La escuela nacional se ha encargado de que el niño no sea reflexivo, que no analice su propio entorno, que no forme un criterio, aunque la teoría diga precisamente lo contrario y se culpe a los maestros de desatención y falta de profesionalismo.
Aunque se diga lo contrario, los mismos escolares no saben trabajar en equipo y caen en el ‘equipismo’ porque en ésta modalidad solo unos trabajan y los otros simulan hacerlo. Los especialistas aseguran que la razón principal es la falta de conciencia social, falta de conciencia de grupo. Es decir, nos traducimos como enemigos unos de otros.
Cuando México firmó su acta de independencia, el 27 de septiembre de 1821, nuestro primer día como nación libre, comenzaron los golpes, porque unos querían imperio, otros, monarquía; Otros buscaban una república, pero… unos la querían federal y otros centralistas.
Finalmente formaron un congreso que nombró emperador a Iturbide como Agustín I; al día siguiente, aquellos que pelearon a su lado ya peleaban en su contra.
Nuestro primer presidente, Guadalupe Victoria, encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Vicente Guerrero, quien al llegar a la presidencia encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Anastasio Bustamante. Otros grandes antagonistas fueron Benito Juárez y Valentín Gómez Farías, siempre que fueron fórmula de gobierno.
La invasión gringa en la que perdimos medio territorio, se vivió cuando se daba la pugna entre Mariano Arista y Mariano Salas porque mientras los ejércitos invasores avanzaban por territorio nacional los Marianos se peleaban por el poder.
El proyecto de Santa Anna era quitar al que estuviera; el de Juárez fue quitar a Santa Anna y el de Díaz quitar a Juárez, desde luego que Madero finalmente quitó a Don Porfirio.
En la Revolución los “héroes” se mataron entre sí. Todos han pasado a la historia como buenos y tienen sus nombres en letras de oro en el Congreso; aunque Carranza mató a Zapata; Obregón mató a Villa y Carranza; y Plutarco Elías Calles mató a Obregón.
Por cierto, que el héroe Elías Calles -fundador del actual PRI- fue expulsado del país por su propio ‘pupilo’ Lázaro Cárdenas del Río, cuando asumió la presidencia (1934-1940).
En los tiempos modernos el proyecto del entonces PANISTA, Vicente Fox, era quitar la presidencia al PRI…
Me parece que ya es hora de que dejemos de unirnos para atacar al presidente o al gobernador, ya es hora de que el proyecto de nación y de estado deje de ser “quitar al que tiene el poder”.