Enojo generalizado

Si usted se encuentra de vacaciones, o está de guardia, de esas que le dan tiempo de dedicar al ocio casi todo el tiempo, y navega en redes sociales, nos dará la razón sobre las observaciones que hoy pretendemos compartir.
Es impresionante el grado de indignación existente en una población agraviada por insultos sociales, económicos y de toda índole, encabezados por quien no ha sabido dirigirnos, y por quien se ha burlado –así lo sentimos- de toda una nación, acostumbrada a sufrir, pero que está despertando, en un peligroso intento por hacerse escuchar y notar.
Los mexicanos somos aguantadores, y eso lo sabemos: toleramos la conquista de los que se ostentaron en su tiempo como dueños del mundo; luego, vinieron franceses, estadounidenses y una serie de personajes de otros países a tratar de adueñarse de una nación exageradamente rica en todo tipo de recursos, y no han podido, aunque nos han hecho ver nuestra suerte.
Hoy, el fenómeno de las redes sociales nos ha hecho despertar a muchos, porque tenemos un cúmulo de información impresionantemente rico en expresiones de cualquier naturaleza: igual para felicitar, quejarse, ofender o engañar, pero lo cierto es que el enojo social existente al día de hoy no lo oculta con nada el partido en el poder, y la indignación social ha llegado a límites peligrosos.
Recordemos que la violencia no es nunca una alternativa, pero las revoluciones y guerras de independencia, revueltas y tomas de gobiernos se han dado en movimientos de hartazgo social que desencadenan en actos de violencia: los países pierden mucho porque hay saqueos, abusos, muertos por miles y un deterioro en la calidad de vida que, al triunfar cualquier tipo de movimiento, suele batallar para levantarse por el daño que se ha llevado a cada hogar.
Y aquí, en nuestro sufrido México se culpa a una figura que ha sido apoyada en forma por demás latente por una empresa televisora, y que nos ha demostrado que gobernar sigue siendo una asignatura pendiente.
Muchos neófitos no podemos entender que un país tan rico en recursos petroleros tenga que importar muchos de sus recursos de esa índole, y que ahora nos pretendan aumentar ¡20 por ciento! Los costos de combustible, argumentando que es una buena medida.
¿No piensan?
¿No entienden que cuando uno cobra su quincena no alcanza para llenar los tanques de la semana? ¿Creen que somos tontos y no nos damos cuenta que cuando sacamos un billete de 200 o 500 pesos ya no compramos nada? Los tanques de gasolina no se llenan con poco, y en ese sentido, el columnista difiere de su colega Marco Antonio, en el sentido de que refiere que los ricos son los que usan la gasolina roja. Muchos vehículos, hoy en día, requieren de ese combustible, y un auto mediano no es de ricos: es de gente que quiere vivir bien y que se endeuda por años para tener ese tipo de muebles.
Este miércoles la sociedad en Victoria y varios puntos de nuestro México reclamó su justa participación y exigió al gobierno dar marcha atrás en ese gasolinazo anunciado, porque realmente nos afecta.
¿O es que no se han dado cuenta?
Se dicen muchas cosas respecto a sus limitaciones intelectuales, pero… ¿Serán tan grandes que no alcanzan a entender lo mucho que nos afectan a la mayoría?
Con la gasolina viene la cadena: alza en productos que se transportan, flete, transporte público, bienes y servicios en general. ¿Y hablan de una administración justa?
¿Es justo tener que buscar dos o tres empleos para poder vivir decorosamente, cuando hemos pasado media vida preparándonos para vivir bien, estudiando y más?
El que escribe nunca plagió un trabajo final, una tesis o una investigación: buscó vivir mejor a costa de esfuerzo personal, y no le parece justo que nos limiten a vivir limitados. No apoya las medidas oficiales y exige, como millones de mexicanos, un freno al gasolinazo, y que pare la indignación social a que hemos sido sometidos.