Un mal inicio de año

Los buenos deseos que millones de mexicanos esperábamos para el 2017 se desvanecieron como el agua entre las manos, y las pocas esperanzas de tener una vida más digna y un futuro inmediato más halagüeño, simplemente se desvanecieron de manera tan abrupta como fugaz, al ver que desde el primer minuto del primer día de este año, nuestra vida cotidiana se verá afectada por una escalada de precios sin precedentes.
El 2017 ya se vislumbraba desalentador con la disparidad entre el peso y el dólar, que terminó el 2016 con una relación de 20.20 pesos por dólar, pero al iniciar este año se disparó hasta llegar a 20.50 con la incertidumbre de que pudiera subir aún más.
Pero la amenaza cumplida del gobierno federal de subir el precio de las gasolinas fue la puntilla para dar el golpe definitivo a los mexicanos, ya que este descarado incremento dejará en los próximos días una escalada de precios en todos los productos de consumo, servicios e insumos, que al final será el ciudadano común en quien recaerán todos estos aumentos desproporcionados e infames.
Y si a ello se suma la inevitable cuesta de enero, lo lógico y más esperado es lo que estamos viendo y viviendo en casi todo el país, a través de un malestar social generalizado provocado por unas supuestas reformas que en el fondo sacrifican el bienestar social a cambio de un fallido progreso, que en la práctica resultó ser represivo porque atenta contra la economía familiar.
Así, vemos que entre el dólar y la gasolina se encuentra el malestar generalizado de los mexicanos que ya no están dispuestos a sacrificar su vida con salarios miserables, mientras que los políticos que autorizaron dicho incremento, disfrutan de enormes privilegios económicos, y aquí cabría decirles que ‘los muertos que voz matáis, gozan de cabal salud’, en alusión a esos mexicanos que pese a esta estocada, siguen vivos, pero como viles muertos, frase famosa de la obra Don Juan Tenorio.
Sin embargo, ese México Bronco que tan atinadamente escribió en 191 el periodista norteamericano John Kenneth con relación a los sucesos violentos de la Revolución Mexicana, vuelven a cobrar actualidad, sobre todo esas dramáticas palabras en las que dijo: “Descubrí que el verdadero México es un país con una Constitución y leyes escritas, tan justas en general y democráticas como las nuestras; pero donde ni la Constitución ni las leyes se cumplen”.
En un país en donde las leyes y la Constitución se violan a cada momento por quienes dicen aplicarlas y respetarlas, el resultado esperado es la inconformidad social a través de manifestaciones de descontento por el incremento en el precio de las gasolinas en todos los rincones del país.
¿En donde están esos diputados federales que dicen apoyarnos y que votaron a favor de este incremento? ¿En dónde las promesas fallidas y mentirosas del presidente Peña cuando dijo que la Reforma Energética bajaría el precio de los combustibles? Que esos diputados y diputadas federales nos expliquen los motivos que los orillaron a votar por estos incrementos.
En Nuevo Laredo, la diputada del PRI, Yahleel Abdala votó a favor de ese incremento, aceptó el bono navideño de 150 mil pesos, y ahora anda justificando que no es incremento sino ajuste. ¡Por favor señora diputada! Déjese de cuentos y explique con datos y no con palabras porque los mexicanos debemos pagar sus errores y motivaciones personales y partidistas.
Ahora esta diputada anda placeándose en las gasolineras de la ciudad como si fuera inspector de la Profeco, vigilando que se respete el precio pactado que ni ella misma sabe cuál es, cuando en vez de ello debió negarse en la Cámara y votar en contra de este incremento. Deje usted ese trabajo que no le queda, a los verificadores de Profeco, y póngase a trabajar en beneficio de la sociedad que dice usted representar.
Pero esta diputada, al igual que todos los diputados que votaron a favor de ese incremento, no va a resolver nada, y en los próximos días veremos ya un aumento real en el precio de los alimentos, del transporte urbano y foráneo, y a los insumos a las empresas e industrias, lo que inevitablemente repercutirá en la economía familiar, y ese absurdo incremento al salario será pulverizado de inmediato, algo que no sabrán explicar esos legisladores que son unos haraganes y vividores por tener sus vidas resueltas a costa del sacrificio de los mexicanos.
Pero tal vez este sea el inicio del tan ansiado despertar de ese letargo de más de 500 años de los mexicanos que ya se han atrevido a protestar en la calles, como este lunes en Nuevo Laredo, en donde en varios lugares de la ciudad hubo manifestaciones de descontento, al igual que en otras entidades, algo que debe preocupar al gobierno federal, porque en esta ocasión la motivación es una sola, y es la que está uniendo a los mexicanos.

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Este lunes se celebró el Día Internacional del Policía en todo el país, solo que en esta frontera no hubo festejos porque no hay policías, debido a que el gobierno federal les perdió la confianza desde hace algunos años, por lo que decidió desaparecer la corporación, y dejar la seguridad en manos de las fuerzas federales y estatales.
Cuando se le pierde la confianza a alguien, es muy difícil que se recobre, y eso ocurre en esta ciudad en donde la policía que debería existir, es suplantada por elementos que desconocen las características de esta urbe fronteriza, razón tal vez por la que la delincuencia anda a todo galope.
Pero una razón más de la desaparición de la policía municipal, fue la enorme corrupción en la cayó, solapada por los gobernantes en turno que fueron complacientes, hasta que salió de control, por lo que hasta este momento carecemos de policías municipales.
Es una lástima porque muchos de ellos eran buenos elementos y me tocó ver cómo durante sus festejos, algunos recibían premios que les alegraban, porque obtenían en las rifas enseres domésticos y premios que realmente necesitaban. Y con esto digo que no todos los policías son malos, aunque tampoco todos son buenos.
Habría que depurar las corporaciones, ofrecer mayores estímulos, mejores salarios, y una capacitación basada en la ética, los valores, los derechos humanos y la capacidad de saber identificar un delito de una falta. Los policías municipales son necesarios, pero debe aplicarse para su reinstalación un nuevo criterio, un nuevo perfil, y la aplicación de la ley tanto hacia adentro como hacia afuera, y no solo hacia afuera como se acostumbraba, es decir, todos eran delincuentes hasta que se demostrara lo contrario.