Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Durante el tiempo que la Diócesis de Nuevo Laredo se instaló en los módulos del Centro de Internación Temporada para Vehículos (Citev), sacerdotes que apoyaron a los migrantes distribuyeron gran cantidad de alimentos, agua, orientación y apoyo espiritual, mencionó el padre Rogelio Lozano.
La poresenci9a de los religiosos se mantuvo del el 13 al 23 de diciembre en dicho lugar, en donde repartió entre 12 a 15 mil botellas de agua, refrescos, tacos, fruta y alimento diverso entre los paisanos que ingresaron a México por esta frontera.
Asimismo, dijo que durante su retorno a Estados Unidos, la misma tónica se siguió, “pero más que todo nuestra labor es la de escuchar al paisano, que nos tiene miedo porque cuando nos ve no quiere bajar el vidrio, pero cuando le decimos que es gratis, se sorprende porque lo regalamos”, expresó.
Dijo que la intención de la Diócesis es que los paisanos tuvieran un feliz retorno a sus hogares en Estados Unidos, además de cambiar la imagen de Nuevo Laredo, “porque no queremos que se lleven una imagen que por años hemos venido arrastrando, porque la sociedad civil no hemos hecho nada, y porque la Iglesia no le había entrado”, aseguró.
Por eso es que dijo que se trató de una oportunidad que la Iglesia Católica de Nuevo Laredo se dio de atender a estos mexicanos que viven en Estados Unidos, y lo hizo durante dos días las 24 horas en recorridos por el bulevar Colosio regalando a la gente todo lo indispensable para que su retorno fuera tranquilo y en paz.
“Todo lo que compartimos lo hicimos con gusto, pero sobre todo les ofrecimos un mensaje de buen viaje, de que Dios los bendiga y de que la Iglesia está presente con ellos, y que Nuevo Laredo es una ciudad de valores”, explicó.
Añadió que pese a la adversidad que vive la ciudad, hay acciones muy positivas que tienen que darse a conocer a otros niveles, y dijo que los días 2 y 3 de enero estuvieron presentes en el apoyo a los paisanos que retornaron al vecino país.


