Tiene muchas aristas, pero el tejido social que requiere nuestra comunidad está urgido de una intervención multitudinaria, transdisciplinaria y colectiva que nos permita recobrar mucho de lo que se ha perdido con el devenir del tiempo, y más, en los últimos años que han sido los más difíciles en la historia de la otrora Ciudad Limpia, Ciudad Amable que fue nuestra capital tamaulipeca, para convertirse en una de las sucursales del mismo infierno, en todos sentidos y literalmente hablando.
La capa social de la ciudad fue afectada en forma drástica, convirtiendo nuestras calles en verdaderas trampas mortales, donde se ha vivido últimamente de todo lo que no quisiéramos nunca haber siquiera sabido salvo en las películas de terror, horror y guerra.
Pero finalmente, tenemos que mirar hacia delante, y dejar a un lado lo que sucedió detrás del tiempo que vivimos en este momento, procurando recobrar la tranquilidad, la calma y las ganas de vivir en la capital tamaulipeca.
Y en eso, las autoridades están tratando de completar un parte significativa del tejido, aunque saben de sobra que la mayor parte de esta carga compete a nosotros, los hijos de Victoria, los que a diario pasamos por sus calles y sus parques y disfrutamos o padecemos –según sea el caso- lo que ahí sucede.
Y en ese sentido, la autoridad municipal que encabeza Oscar Almaráz mantiene un intenso programa de rehabilitación de espacios públicos y urbanos, dando una nueva imagen a las calles de nuestra ciudad que, si bien es cierto que falta mucho, no podemos dejar de reconocer el avance que existe en ese sentido: no podemos pedir de un día a otro se arreglen tantos kilómetros cuadrados de calles en mal estado.
Entendemos que lo más importante es que no se han detenido estos trabajos, y se ha avanzado enormemente.
Almaraz no descansa. De muchos victorenses es sabido que desde muy temprano se encuentra haciendo recorridos para verificar de viva presencia lo que falta, lo que se hace y lo que hay, y eso es loable, aunque es parte de las obligaciones del jefe de la comuna victorense. Hay avances importantes, y en eso tenemos participación muchos habitantes de la capital.
Hay que entender que las obras cuestan dinero, y en ese sentido se hace necesario que cubramos los importes de cargas tributarias y más, a fin de no entorpecer el avance por los pesos que dejamos de entregar a la autoridad.
Y ahí participa activamente la sociedad victorense: con el pago de derechos fiscales y servicios que otorga el Ayuntamiento; tenemos que entregarles lo necesario para que pueda entregarnos lo que necesitamos como ciudad y como municipio.
Y dentro de los programas para motivar la participación monetaria de los victorenses, Almaraz promueve la rifa de un vehículo como estímulo para los que tenemos predios, casas o algo que pague predial, y hace la invitación a todos los habitantes de la capital para que tengamos la disposición de compartir lo que tenemos, para que la ciudad mejore en todos sentidos.
En ese sentido, somos de la idea de que si todos participamos, todos tenemos responsabilidad, pero todos tenemos cara para exigir; el presidente municipal Oscar Almaraz ha pedido a la comunidad que participemos, que demandemos y reportemos las fallas, para entonces poner solución a las mismas.
Es un llamado de atención a todos para ser congruentes con nuestras exigencias: entregar, dar para recibir, porque de otra forma, no tendríamos cara para gritar y demandar atención.
Victoria se merece una nueva cara, una nueva imagen, y es ahí donde entramos todos, porque necesitamos ponernos las pilas y hacer equipo con las autoridades, ellas con nosotros, y entonces tendremos la ciudad que tanto anhelamos.