Con las acciones emprendidas en los últimos días por el gobierno de Tamaulipas, se pone de manifiesto que la ciudadanía está ávida, urgida, necesitada de que se limpie un sistema administrativo y político que ha dejado como secuela a un número determinado de familias multimillonarias, producto de los abusos del poder y de las triquiñuelas y trafiques, propios de la nada decente “clase” política.
El asunto de las notarías apenas comienza: se sabe, y es un secreto a voces de la manera en que se ha abusado de la confianza y aspectos legales que poseen en cada uno de estos negocios, en los que se alteran herencias, documentos y más, y eso lo hemos visto o escuchado de alguien a quien le hicieron “de humo” su patrimonio.
Pero los tamaulipecos no queremos que el gobierno que encabeza Francisco García Cabeza de Vaca se vaya a fondo con los notarios únicamente: Hay muchos otros profesionistas que se han enriquecido a la sombra del poder: constructores, comerciantes, industriales y más. Basta pedir una revisión concienzuda, a fondo y sin límites para que la gente vea quien y donde se ha actuado mal.
Lo que deseamos todos es precisamente que el dinero nuestro se invierta bien y que no haya desvíos. No queremos cacería de brujas, como dicen algunos, sino que haya una justa y legal acción contra esos depredadores del presupuesto que todos conocemos y se pasean impunemente por los cines y plazas de Victoria y el estado, por los restaurantes y más, gastando lo que se robaron.
La gente solo quiere limpieza, y que el dinero, poco o mucho, que es del mismo pueblo, se refleje en obras y acciones que nos beneficien a todos, como infraestructura urbana y vial, alumbrado, salud, educación, turismo, promoción turística, industrial y comercial, y que la agricultura y ganadería tengan el repunte que merece la gente del campo, sin dejar a un lado lo principal que es la tranquilidad de poder vivir en la entidad, que es algo que hemos estado perdiendo día a día.
La verdad, la acción que se ha llevado a cabo sobre las notarías ha sido muy bien recibida por los tamaulipecos y sentará precedente; los que no tenemos esas oportunidades deseamos que, en primera instancia, no se entreguen como barajas de lotería los permisos –Fiat- de notarías y dejen de ser premio a la obediencia y sumisión oficial, y que se conviertan en verdaderos gestores de las necesidades de una población que reclama justicia y limpieza, que pide a gritos que ya no haya más nuevos y ostentosos, insultantes y grotescos ricos, sino que, el que pueda hacer su capital que sea por méritos propios y por sus manejos de tipo profesional y no por influencias o por dinero mal habido, producto de sus puestos oficiales.
Se aplaude en todo lo que vale la acción y se pide que haya más de este tipo, sin distingos ni límites, porque no queremos más impunidad, y que las autoridades de toda índole se hagan respetar por su accionar y sus procedimientos y no por sus raterías.
No queremos más fraudes, más nuevos ricos, más casas insultantes como las que hemos visto publicadas en medios y redes, y que son propiedad de un infeliz que se robó hasta el aire de los demás, al igual que muchos de sus subalternos.
Queremos que la justicia llegue a todos los que trabajos, y que quien no lo haga no tenga su compensación: queremos que la gente viva adecuadamente, porque merecemos mínimo esa condición, y en ese sentido, insistimos en aplaudir la acción oficial encabezada por autoridades de justicia, y que responden a los ofrecimientos del gobernador Cabeza de Vaca.
Bravo, dice la gente, y queremos más, y no por ver “sangre”, sino por limpiar una actividad tan desprestigiada como es la política y la administración pública.
Porque hoy en día es más vergonzoso ser político que músico desafinado en un prostíbulo, o ladrón de desperdicios en las calles. Ser político debe limpiarse y revalorarse. Urge.
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