El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Enrique Etienne Pérez Del Río rindió su tercer informa de actividades al frente de nuestra máxima casa de estudios, en ceremonia que tuvo innovaciones, y que se llevó a cabo en el Teatro de la UAT, ante la H. Asamblea Universitaria, como debió de ser siempre.
Hemos comentado que hay personas a las que nunca se les da gusto; algunos dijeron que se hizo de esta forma, porque “algo esconde” y no quiso hacerlo como antes, en esas ceremonias mesiánicas que con erogaciones de muchos miles –millones- de pesos se efectuaban en el Teatro Juárez, y que incluía traslado de estudiantes, profesores y más, de todos los rincones del estado. Hoy, gracias a la red de telecomunicaciones con que cuenta la UAT, fue posible escuchar el breve informe a través de las Unidades y Facultades, es decir, en sus propios auditorios, y se conoció el estado que guarda la Universidad tamaulipeca en el contexto nacional y local, y la impresionante forma de crecimiento que hemos experimentado día a día, y que únicamente los universitarios constatamos, y tenemos que hacer frente a esos agoreros del mal decir que se pasan el tiempo elaborando y creando diatribas que, lejos de criticar, destruyen a los que dirigen y a ellos mismos.
No podemos negar que hay muchas cosas que se deben mejorar, pero sería injusto no decir que se ha avanzado y mucho en todos los rubros: hay más investigadores y, por consiguiente, más investigación, así como una importante mejora en la calidad de la enseñanza en todos niveles, sin que lo anterior quiera decir que manifestamos tener una Universidad perfecta. No, y hay que entenderlo, pero no es justo denostar lo que se ha avanzado.
Muchas mejoras ha habido en la UAT en el último año, entre las que se destaca por su importancia social y académica el haber echado al mayor tumor existente en la comunidad universitaria y su séquito de fanfarrones seguidores que hicieron presa de ellos y sus ambiciones y frustraciones una Unidad Académica.
El tiempo da la razón al rector Etienne, y quienes difamaron a la autoridad tendrán que tragar sus palabras, y reconocer que, en el contexto nacional e internacional hemos crecido, y los indicadores son mejores cada día, y eso, los tamaulipecos sabemos que no se puede negar.
Dinero hay poco y se está restringiendo por una política inadecuada y equivocada del gobierno federal que apuesta a fomentar oficios y recortar la academia, la investigación y la enseñanza superior, pero aún así, la UIAT ha tenido un fuerte impulso de parte del gobierno de Tamaulipas y ha crecido mucho en todos sentidos: infraestructura, calidad académica, social, investigadora, de contacto con la comunidad y más.
No podemos ser ciegos.
E insistimos: mucho hay qué hacer aún para sentarnos a disfrutar de una Universidad para nuestro tiempo. Falta, y en ese tenor, como dicen los conocedores, habrá que trabajar unidos las autoridades de la UAT, el gobierno estatal y federal, los estudiantes, sus familias y todos en conjunto para hacer crecer a la máxima casa de estudios tamaulipeca en indicadores que nos permitan ser aún más cotizados en el contexto mundial.
Es por ello que cobra vigencia el grito de “orgullosamente UAT” que muchos tenemos siempre presente, y porque hay quien sí quiere trabajar en ello, y porque hay quienes deseamos mejorar y que mejore nuestra máxima casa de estudios, y porque queremos que haya más calidad.
Etienne recibió el voto de aprobación de los universitarios, pero no se debe conformar: hace falta más, mucho más, y la comunidad universitaria está dispuesta a hacer su parte, con un buen liderazgo y con los apoyos que sean necesarios de todos los rubros posibles.
Felicidades, UAT, por tu crecimiento tan significativo.
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