A fortalecer la familia

Hace año, programas completos se dedicaban a la familia y la necesidad de incrementar medidas que lleven a fortalecer este aspecto tan determinante en el desarrollo de los seres humanos.
Como primera red social que conocemos y en la que participamos de forma por demás activa, la familia se ha constituido como la base de una sociedad, cualquiera que sea su origen y destino, porque es ahí donde inicia el aprendizaje y la conformación del carácter, la adquisición de costumbres y principios. No hay sitio más importante en nosotros que la familia.
Y es así como surgen programas oficiales, religiosos y sociales,. Que buscan que prevalezcan los principios que serán la base de nuestra existencia y de la convivencia que tendremos con otras personas.
Es, entonces, la familia, la base de la sociedad, y así lo debemos entender y asimilar. Lo demás, es un buen complemento, pero sin la base adecuada no podremos hacer mucho que digamos.
Y parte de esta forma de desarrollo la tenemos los que fungimos en la ocasión como padres: la responsabilidad es tal que no hemos entendido la magnitud de la misma, y entonces no damos la importancia que tiene cada tema o aspecto que tiene que ver con ese legado sagrado que la Naturaleza y el Creador hacen en muchos de nosotros y que tiene que ver con los hijos.
Son ellos, el fiel reflejo de lo que podríamos ser realmente; vemos, or ejemplo, muchachos muy jóvenes con actitudes prepotentes y de abuso hacia los demás, y nos damos cuenta que tienen mucho que ver con la forma de ser de sus padre, porque son ellos mismos los que les solapan actitudes que tienen que ver con el abuso, la trama, la mentira y más.
Y también, es necesario recordar que hay gente maravillosa que tiene como base la formación de la casa, y en ella sustenta sus sentimientos y acciones, y por ello es esa clase de maravillosa persona que se entrega a los demás.
Es, entonces, la familia, esa maravillosa base en la que fundamentamos todo lo que tenemos y somos.
Y es entonces que el gobierno del estado de Tamaulipas pone atención en este concepto, y fortalece las acciones a favor de que seamos los miembros de la familia los artífices del futuro y porvenir de cada uno de los que vienen detrás de nosotros. Somos los padres el ejemplo, la base, la forma en que tenemos que autentificar los sentimientos de solidaridad, justicia y honestidad, y somos los que debemos fortalecer esos cambios.
Cierto: el resultado de lo que somos cada persona no depende de los demás y no podemos culpar a los padres de un delincuente de que hayan hecho una mala acción para que su hijo sea un hampón, pero sí tiene mucho que ver en la formación de su carácter, y entonces tendrá su parte de responsabilidad.
Y es triste, por ejemplo, ver en las puertas de las escuelas a decenas de automóviles manejados, mayoritariamente por damas que presumen ser de sociedad y que, enfundadas en un chongo maltrecho, grandes lentes oscuros y un celular con redes sociales ilegalmente manipulado cuando manejan, se estacionan en doble, triple o cuádruple fila, y estorban, afectan la vialidad y a los demás.
Ese sentimiento de egoísmo que manejan porque alguien en casa les hizo creer que son intocables, les lleva a hacer de sus hijos e hijas seres insensibles a las necesidades de los demás, poco solidarios y con actitudes prepotentes y abusivas que, a la postre, llevarán en su profesión o actividad, afectando a más personas.
Somos nosotros los responsables de las acciones nefastas de nuestros hijos como falta de humanidad, sensibilidad humana, egoísmo y más; tenemos que aprender a predicar con el ejemplo, a ser realmente guías de ellos.
Por eso es importante apoyar los programas oficiales de fortalecimiento de la familia, para que haya congruencia entre lo que enseñamos, lo que vemos, y sobre todo, lo que vamos a hacer en relación a los demás.