IMSS: Atender la salud

Somos especiales, sin duda alguna: buenos para criticar y malos para reconocer los yerros personales o de grupos que tenemos cerca, o en los que participamos activamente.
Y en el ámbito de la salud, hablamos de dos tipos de atención: la privada, que consideramos como buena, y la oficial, que etiquetamos como mala, sin oportunidad de darse el tiempo de justificar sus acciones.
Pero cuando hablamos de la consulta privada, nos enfrentamos a médicos generales y especialistas que nos hacen esperar un mundo de tiempo, que de la misma manera no llegan a consultar y nos cambian la fecha o la hora sin decir nada ni justificarse… y lo peor es que sin chistar aceptamos tales cambios.
Pero no se trate de instituciones de salud pública oficiales, porque ¡Pegamos el grito en el cielo! Y hasta somos capaces de llamar a uno de esos “periodistas” que hoy abundan, y que, por publicar quejas en un portal consideran que son lo mejor de lo mejor, y les “acusamos” a los de instituciones como el IMSS, ISSSTE, o de la Secretaría de Salud en todos sus niveles.
Por necesidades personales, tuvimos que acudir al Hospital General de Zona del IMSS en nuestra querida Ciudad Victoria, y desde muy temprana hora encontramos filas, filas y más filas.
Para los estudios de laboratorio, parecía que regalaban bonos o algo similar: la gente aparecía por todas las puertas y salas en aras de lograr que le tomen su muestra o que les reciban las que tenemos que llevar. En estudios de diagnóstico, lo mismo: tremendas filas que hicieron que pasáramos una mañana reflexionando acerca del servicio que nos ofrecen.
Es necesario y justo reconocer que nos enfrentamos a un 90 por ciento de personal amable, con educación y buenos modos, lo que antes no era posible y que hoy es una realidad: el buen trato que se siente en los que atienden en las ventanillas.
Cierto: hay alguien que echa a perder todo, pero es lo menos. Y muy importante resulta si supiéramos cuántos derechohabientes tiene el IMSS, porque somos demasiados los tamaulipecos que acudimos al HGZMF número 1 por consulta o estudios, y la verdad, no hay forma de darse abasto, entendemos, ni teniendo el triple del personal que hoy conforma la plantilla laboral.
Así como criticamos los malos tratos y mal servicio, se requiere hacer una reflexión sobre lo que nos entrega diariamente el IMSS: un buen sistema de recetas y farmacia, expedientes y más, que en forma electrónica nos evita vueltas y ahorra papel, en un esfuerzo por mantener el ambiente.
Pero lo mejor de todo es que hay trámites que se hacen desde el móvil, y la gente, insistimos en ello, ha cambiado su actitud.
Recordamos aquella campaña denominada PREVENIMSS que posteriormente, y gracias al enorme éxito se “robó” el gobierno federal y la tomó como propia, sin que los del IMSS pudieran reclamar; sacamos esto a relucir, porque la verdad, pensamos que se podría manejar una nueva campaña en el Seguro Social: alguna campaña que tenga que ver con la actitud que tiene la mayoría de su personal que atiende a los que llegamos angustiados por un padecimiento y queremos atención inmediata, sin que sea posible que un solo médico pueda ver a 40 o 50 elementos en una jornada. IMPOSIBLE, así de sencillo.
Cierto: nos gustaría no hacer fila, no hacer tiempo, pero somos una ciudad con muchos habitantes y la mayoría tenemos necesidad de ir a estas instancias. Es justo reconocer su calidad, su esfuerzo y participar para que mejore todo.
Si no ayudamos, difícilmente podrá mejorar el servicio, y en ello, está la voluntad de los que dirigen, los que trabajan y los que tenemos el servicio como usuarios o derechohabientes.
Dicho sea en buen castellano: Felicidades, porque el IMSS ha cambiado y tiene atención suficiente para enfrentar una gran demanda. Eso es querer hacer las cosas.
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