Nadie dijo que fuera fácil, y tampoco que lo que ganan los que gobiernan era un premio por haber sido elegidos. Se supone, salvo los casos ya conocidos, que los salarios de quienes se encargan de las administraciones en sus tres niveles están bien justificados, y cada peso se devenga adecuadamente, salgo casos como la Salinas y ese grupúsculo que algunos llaman legisladores, otros, diputados, y unos más ilusos, les dicen “representantes populares”, y que no hacen más que votar por lo que les dictan sus superiores, como vulgares lacayos al servicio de un partido o sistema,
Pero no hablemos de esos que no nos ayudan, no sirven y no hacen nada bueno, sino los que gobiernan, en este caso, los de Tamaulipas, que la verdad sea dicha, nos interesa mucho más que lo que hagan otros como los Yunes, Duarte o un sinnúmero de sinvergüenzas, incluyendo a los de casa.
Hay que tener carácter para aguantar los modos de gente que no sabe pedir y considera que a los gobernantes se les debe exigir de cualquier forma y olvidan los buenos modales, dejando a un lado todo protocolo y convirtiéndose en energúmenos exigentes, necios y cerrados de entendimiento.
Yo obviamente, no disponen de mucho tiempo libre: por lo general no tienen días de descanso, porque se comprometieron a trabajar por todos, en nuestro caso, por los 43 municipios, día y noche, porque las contingencias y planes no esperan.
Cierto que también tienen derecho a descansar, y en ese sentido aplaudimos que sean honestos cuando salen de vacaciones: lo merecen.
Pero también es cierto que cuando se establece un compromiso de esa naturaleza hay que hacer muchos sacrificios y pensar en todos, absolutamente todos los gobernados, y no únicamente en el círculo cercano, una clase social o determinados sitios, llámese estados, municipios o sectores.
Vemos, por ejemplo, que a nivel nacional se privilegia a una entidad –Estado de México- por razones que todos sabemos, pero las otras entidades también tienen necesidades, y nos han dejado al “garete” en temas tan preocupantes como la seguridad, la salud o la educación, que han tenido que salvarse con recursos propios, tal es el caso de los programas que en materia sanitaria tenemos en la entidad y que han seguido funcionando adecuadamente gracias al esfuerzo de un buen equipo de trabajo conformado por miles de personas que forman parte de la nomina de la Secretaría de Salud.
Hemos de ser francos y reconocer que Victoria no es Tamaulipas, ni Reynosa o Nuevo Laredo: la entidad está conformada por 43 municipios de todo tamaño y necesidades, y la totalidad de éstos requiere la atención del gobierno estatal en todos sentidos, aunque sabemos que algunos tienen menos necesidades que otros, pero eso no quiere decir que les dejen a un lado por ser pequeños.
Y aprender a gobernar se logra haciéndolo todos los días, con la intención de lograr buenos dividendos a favor de los ciudadanos de todo tipo, y no distinguir entre clases políticas, sociales, color de partido o algo más: todos tenemos los mismos derechos en una entidad como la nuestra, y los baches nos afectan a todos por igual en cualquier calle, sin distingos; de igual forma, las necesidades de seguridad son para todos, o las educativas y sanitarias, porque las enfermedades y el aprendizaje básico no tiene fronteras de ninguna índole.
Es por eso que siempre esperamos que nuestros gobernantes se saquen la espina con nosotros, y no porque queramos que queden bien, sino porque fueron elegidos para gobernar, conformar un buen equipo de trabajo que cumpla con las expectativas, y en ese sentido, responder a la ciudadanía que, haya votado a favor o en contra, conforma la totalidad de los ciudadanos tamaulipecos, y como tales, tenemos los mismos derechos, de ahí la exigencia de equidad en el trato y gestión para todos.
Es tiempo de que nuestros gobernantes hagan su tarea en forma completa, y que nos permitan reconocer su valía y su capacidad a base de acciones que emprendan, cuidadosamente y en forma pulcra y honesta. Y ano queremos más ladrones.
Comentarios: [email protected]