¿Respiro en el PRI?

Se tardaron, pero parece ser que en el PRI van encontrando la fórmula política para recuperar parte del terreno perdido en las elecciones del año pasado, y aunque la probable designación de Óscar Luebbert como dirigente estatal de ese partido no resolverá todos sus problemas, pareciera que será un bálsamo que pudiera aliviar en parte los dolores que aquejan al priismo estatal.
Luebbert no es la panacea ni mucho menos el redentor de un partido perdido en el ostracismo; tampoco es la sangre joven que requiere ese partido, pero por sus antecedentes políticos inmediatos, es el hombre ideal para confrontar al gobernador Francisco Cabeza de Vaca en un proceso electoral que en Tamaulipas no solo será complicado y difícil para el PRI, sino además lleno de traiciones e intrigas, elementos que hundieron ese partido el año pasado en la entidad.
Por eso creo que la inclusión de Luebbert como dirigente estatal no resolverá en mucho los graves problemas de un PRI sin rumbo ni trayectoria definida en el terreno político inmediato, si en ese partido no se convoca pero ya, a la unidad, a la coherencia y sobre todo, a la definición del rumbo que la militancia desea seguir, si es que quiere terminar con la mala racha de ser perdedor.
Recordemos que Luebbert ya enfrentó a Cabeza de Vaca en la complicada Reynosa, y le ganó cuando el hoy gobernador, ya sin ser alcalde, propuso a un candidato y perdió, por lo que la correlación de fuerzas en el PRI, pretende ser nivelada con este hombre, y de esa manera enfrentar a un incipiente aparato de estado que apenas se está conformando, por lo que la inexperiencia de algunos panistas, sumado a la ineficiencia de otros que no han dado el ancho como funcionarios, y el magro trabajo de priistas renegados que se cambiaron al PAN, pudiera ser el resquicio por donde el PRI viera la puerta de salida hacia su salvación política, de otro modo, si pierde esta oportunidad, pasará mucho tiempo para que se reponga de un nuevo golpe.
La experiencia política de Luebbert es de ganador. Fue dos veces alcalde de Reynosa, diputado federal, senador y dirigente del PRI estatal, y si a ello se suma el estupendo papel que su esposa, María Esther Camargo, ha hecho en beneficio de la trayectoria de este hombre, es de suponer que la confianza será su mejor aliado.
Pero el priista ya tiene tiempo de hacer campaña a favor de su partido, y un ejemplo es la misteriosa reunión que sostuvo con la alcaldesa pseudo enemiga de Cabeza de Vaca, la panista Maki Ortiz, con quien habló acompañado de su esposa y del secretario municipal de la entonces secretaría de Desarrollo Social, Eduardo Bladinieres.
Con esos antecedentes, el PRI irá a la guerra con todo y con todos contra el PAN en el 2018, solo resta saber si será capaz de convocar a la unidad, hacer a un lado las traiciones, y terminar con las intrigas que tanto daño le hicieron. Si lo logra, tenga usted por seguro estimado lector que el PRI hará un buen papel en las elecciones del próximo año, y con esto no quiero decir que vaya a ganar, ya que el triunfo o la derrota de un partido político no depende de un solo hombre ni de lo que pueda hacer en este caso el PRI como instituto político, sino además, de lo que haga o deje de hacer el PAN, su rival en turno por ser el partido que gobierna actualmente Tamaulipas, y por lo que ambos partidos puedan hacer en el tiempo previo al proceso electoral del año próximo.
En tanto se define si en verdad será Lubbert el próximo dirigente del PRI estatal, ese partido ya tiene programado para el 14 de agosto el registro de los probables aspirantes, aunque si solo se registra Luebbert, automáticamente será el candidato sin más preámbulo.
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De tal forma el Consejo Político del PRI tendrá su asamblea el 26 de agosto, para posteriormente definir en los 43 municipios la designación de los dirigentes municipales.
Y ya entrados en el tema, les digo que en Nuevo Laredo hay mucha aceptación a favor de Luebbert, por lo que si el apoyo es generalizado en torno a este hombre en todo Tamaulipas, no dude usted que la unidad será el tema para abordar en la asamblea estatal, y en los comités municipales, por ser un tema importantísimo para la supervivencia del PRI.
En esta frontera la aceptación ya es generalizada, y lo mismo la dirigente de la OMPRI, Ana Laura Anzaldúa, como el regidor y ex dirigente municipal del PRI, Jesús Valdez Zermeño, ya hicieron pronunciamientos en su favor, por lo que no dudo que en esta semana haya más pronunciamientos de parte de sectores, organismos y organizaciones, y si es así, tenga por seguro que la unidad en el PRI está ya a la vuelta de la esquina.
Pero también hay mucha inquietud en el PRI local por saber quién sustituirá al ingeniero Viviano Vázquez, y ya se habla que deberá ser una mujer, y los ojos de muchos se fijan en la agente aduanal Rosa María Alvarado Monroy, ex diputada local y altruista de corazón, quien ha mostrado carácter, disciplina y determinación como militante, por lo que es casi seguro que ella pudiera dirigir al PRI municipal.
¿Y sabe usted por qué? Para darle la batalla de tú a tú a la dirigente municipal del PAN, Imelda Sanmiguel, en cuanto a la organización de cuadros y de estrategia para la integración de la fórmula que acompañará al candidato a alcalde, por lo que desde ahora les adelanto que a partir de septiembre de este año, cuando inicie oficialmente el proceso electoral, habrá chispas y roces inesperados en ambos partidos para elegir al candidato a la presidencia municipal.
Y es que en el PRI ya hay algunos adelantados. Uno de ellos es el regidor Jesús Valdez Zermeño, quien anda en franca campaña; otro más es el frustrado operador político enviado a Nayarit, en donde la derrota del PRI terminó por hundirlo políticamente, y me refiero a Ramiro Ramos.
La diputada federal Yahleel Abdala también anda muy inquieta, al igual que la agente aduanal Rosa María Alvarado, en caso de que no sea ella la designada para dirigir a su partido en la ciudad.

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Hace unas semanas el ex priista Felipe Garza Narváez convocó en varios municipios de la entidad a una rueda de prensa para definir de manera oficial su salida del PRI, dizque por la falta de oportunidades hacia él, y porque dijo que las dirigencias del PRI no han trabajado para el beneficio de su militancia.
Con razón o sin razón, Garza Narváez dejó el PRI para irse a Morena, lo que ratificó con la visita el Andrés Manuel López Obrador a la capital estatal, aunque pienso que su salida no se justifica luego de haber vivido a expensa del PRI durante más de 45 años. Eso se llama ingratitud, traición, deslealtad y falta de vocación partidista.
Otros priistas se adhirieron a Morena en su visita a Tamaulipas, y para citar algunos se cuenta a Erasmo González, Lalo Gattas, Américo Villarreal y Javier Villarreal, y de éste último no sé si sea el papá o el hijo, aunque ambos siempre vivieron a expensas del PRI.
Sin embargo, la incongruencia en MORENA sale a flote con la inclusión de estos ‘distinguidos’ priistas, ya que Héctor Garza alias ‘El Guazón’, representante de la zona norte de ese partido político, ha dicho en sus diferentes visitas a la ciudad lo que AMLO ha repetido siempre, que en MORENA no caben ni los traidores, ni los mentirosos, ni los rateros. ¿Entonces cómo es que acepta a tanto ex priista en su partido?

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Debido a que el alcalde de esta ciudad, Enrique Rivas Cuellar, se fue el fin de semana a Guadalajara a un evento social, no asistió a la ceremonia de honores de los lunes en la plaza cívica, pero lo importante no fue su ausencia en este evento, sino la ausencia de muchos funcionarios como regidores, secretarios y directores que acostumbran acudir cuando el alcalde se presenta a honores.
Fue muy evidente que cuando el alcalde no está, pocos son los que participan en esta ceremonia, lo que da a pensar que poco les importa a estos funcionarios hacerle honores a nuestra sagrada Bandera Nacional.

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Hasta mañana

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