Rémoras de la nómina y del cambio

Reynosa, Tamaulipas.-El juego sucesorio político en Reynosa y Tamaulipas nunca ha sido un tema ajeno lo mismo a Pedro Ángel Garza Barrera que a Oscar Guerra Corza, quienes por años han mantenido un control en las instituciones educativas que presiden. Cobat Numero 7 y el Conalep respectivamente. En donde los intereses personales es prioridad antes que la calidad educativa, su obsesión de permanencia en la nómina y generar la continuidad al usufructo con que han manejado las instituciones, en donde pese a las múltiples denuncias en contra de ambos por malos manejos administrativos y el utilizar lo mismo alumnos que personal docente para sus ambiciones políticas a favor de candidatos del PRI.

Hoy se encuentran incrustados aun en esa nómina oficial – pese a su recalcitrante pasado priísta- acá los “vientos de cambio” no han llegado y ahora la misma lealtad y amor que juraron a los candidatos y gobernantes emanados del PRI, ahora se lo brindan a los del PAN.

Oscar Guerra Corza y Pedro Ángel Garza Rodríguez, de hecho este último es tan equitativo en sus inclinaciones afectivas por los “candidateables” que ha convertido su corazón en un condominio, en donde caben todos y a todos por igual les juró lealtad y apoyo, lo mismo alzó el brazo a Rigoberto Garza Faz que a “Neto” Robinson Terán o Carlos Solís.

En sus “proselitismo escolar” ambos directivos han utilizados sus planteles para convertir las aulas en foros de expresión proselitista abierta y en donde a través del uso condicionado de los estudiantes se les rinde culto generoso y gratitud espontanea por la entrega de apoyos sociales o la promesa de mejores tiempos, en caso de ser favorecidos con el voto y su partido. Así lo hicieron los dos en su momento con “Pepe” Elías Leal a quien cubrieron de lisonja y adulaciones cuando el ex –presidente municipal siempre los incluyó a sus escuelas como beneficiarias de programas sociales.

A tal grado llegó el ansia protagonista de los directivos del Conalep y del Cobat, que se prestaron para engañar a los padres de familia, como fue el caso de Pedro Ángel Garza Rodríguez, quien el 10 de diciembre de 2015 hizo llegar a los padres de familia un comunicado informando que la posada del plantel educativo se realizaría en la Arena “Juba” de 4 a 8 de la noche.

Empero, la sorpresa para los padres de familia y estudiantes vino cuando arribaron al lugar del festejo, ya eran esperados por Garza Rodríguez, quien de inmediato los obligo a portar y ondear cartulinas y pendones alabando al diputado local plurinominal Rigoberto Garza Faz a quien se le atribuyó el festejo.
Molestos algunos padres, decidieron marcharse ante el engaño y descaro de Pedro Ángel Garza de utilizar indebidamente el festejo y convertirlo en un mitin político a favor del entonces diputado priísta y aspirante a la candidatura del PRI a la presidencia municipal de Reynosa.

Peor aún. El mismo Pedro Ángel Garza en forma imprudente compartió fotografías y mensajes de agradecimiento a Garza Faz como mecenas de la posada del Cobat Numero 7, despreciando el esfuerzo de los alumnos y padres de familia, todo con tal de lucirse y quedar bien con Rigo.

Sin embargo, el director del Cobat ha sido flexible a la hora de inclinar sus intereses y acomodarse de acuerdo al momento y conveniencia, pues con el mismo ímpetu de amor que prodigó a Garza Faz, es el mismo con que buscó y atosigó a otros aspirantes como Carlos Solís Gomez y a Ernesto Robinson Terán, a este último ingrato como es Garza Rodríguez olvidó el viaje pagado por el diputado del Sexto Distrito, quien llevo a un grupo de alumnos y a el mismo a Ciudad Victoria a conocer el Congreso del Estado y la capital tamaulipeca.

Oscar Guerra Corza, director del Conalep en Reynosa, compite por el afecto de Rigo Garza frente a Pedro Ángel, pues aprovecha cualquier ocasión para llevarlo al plantel y “saludar” a los alumnos, como hizo con el encendido del pino navideño, evento que convirtió en mitin y había organizado un acto alterno para colmarlo de reconocimientos y lambisconería, pero al final se canceló ante el exagerado trato meloso hacia Garza Faz.

En fotografías que coleccionan de los “candidateables”, Garza Rodríguez y Guerra Corza juegan su juego político sucesorio también, en donde ambos se han imaginado al frente de la Secretaría de Educación del Estado o del Municipio. Su pasado y presente está ligado al PRI y a sus omisiones y ausencia de cuentas. Hoy aferrados con un gobierno diferente al del partido de sus amores, o al menos que los encumbró. Pretenden construir juntos puentes y mantenerse inalterables en sus cargos, alzando una barrera en donde los “vientos de cambio” no les lleguen jamás.