
Matamoros, Tamaulipas.-Tomando en cuenta de que algunos doctores y enfermeros del Hospital General Dr. Alfredo Pumarejo han perdido la vocación de servir y que su ética profesional ya no funciona, no en todos hay algunos que si son bien comprometidos con su labor médica, esta mañana de miércoles un hombre deportado hace cuatro años a punto estuvo de perder la vida deshidratado en la puerta de Urgencias del nosocomio local.
Tal y como se documentó los hechos, se refiere a que un hombre de 55 años de edad, originario del Estado de Michoacán, identificado como Arturo Romero Castillo, el cual estaba tirado durmiendo sobre unos cartones en condiciones infrahumanas, pues se había hecho sus necesidades fisiológicas en su ropa, estaba deshidratado, tenía congestión alcohólica grave y se estaba mosqueando, fue ayudado finalmente por el Director del nosocomio local.
Leopoldo Sánchez, es el director del hospital civil quien ante la apatía de algunos enfermeros que se negaron brindarle la ayuda a este pobre hombre, salió de su oficina y se desplazó hasta urgencias para pedirle el apoyo a dos mujeres y a un caballero de intendencia quienes le acercaron una silla y así fue como lo metieron a la sala de triage donde se le aseó del cuerpo.
Después, un par de enfermeros jóvenes (quizá practicantes), le revisaron su pie derecho el cual sangraba y le dieron primeros auxilios porque al parecer tiene pie diabético, sin embargo las atenciones se las dieron al hombre que se encontraba en una situación de emergencia.
Organismos e instituciones de gobierno deben de crear programas que sean de apoyo para este tipo de personas que deambulan por diferentes partes de la ciudad ante la falta de una oportunidad de readaptarse a la sociedad.


