Si usted piensa que el título de esta columna se referirá a las salidas o sustituciones del gabinete del gobierno del Tamaulipas, del nacional o de alguna entidad en específico o partido político, de plano ofrezco mis lamentaciones porque no va mi comentario por ese sendero.
Tampoco leerá usted sobre los nuevos nombramientos que ya se están cocinando en la Autónoma de Tamaulipas y que en breve se harán públicos, amén de los detalles del IV y último informe del Rector Enrique Etienne Pérez del Río, además del Plan Rector del MC José Suárez Fernández, de quien la comunidad universitaria cifra sus espectativas.
Los cambios a los que se refiere el título, se esperan en el magisterio nacional con la renovación del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, esta vez presidido por el Mtro. Juan Díaz de la Torre.
El anuncio ya es oficial y será durante el Séptimo Congreso Nacional Extraordinario, los días 12, 13 y 14 de febrero del 2018, en el Centro Internacional de Convenciones de Puerto Vallarta, Jalisco.
Según trascendió en los trabajos de la XLIV Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional, los asistentes determinaron fortalecer el trabajo de unidad en el magisterio todo el país, además de seguir pugnando por el carácter nacional, la autonomía y autodeterminación del gremio magisterial.
Los nuevos Estatutos del SNTE, señalan que en el Congreso Nacional, esta vez en Pto. Vallarta, Jal., se renovarán el Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública; el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité Nacional de Vinculación Social; el Comité Nacional de Vigilancia, Transparencia y Rendición de Resultados; así como el Comité Nacional Electoral y el Comité Nacional de Acción Política.
La convocatoria ya está publicada en el portal oficial del SNTE, donde se delinean las convocatorias para elegir a los delegados efectivos en cada una de las secciones sindicales.
Se entiende por consecuencia que en todo el país, cada centro de trabajo (escuela) de la educación básica, media superior y superior, deberán suspender labores para elegir a los delegados a su congreso seccional que por lo menos durará dos días, además de plantear las peticiones que se expondrán en el seno del próximo Congreso Nacional.
Vale decir que cada sección -en Tamaulipas solo existe la 30, presidida por Rigoberto Guevara Vázquez- se constituirá en Congreso Seccional, donde se formularán propuestas de mejoras para el gremio, además de elegir a los delegados al Congreso Nacional de febrero del 2018, en Pto. Vallarta, Jal.
Quizá como dato curioso le diré que los vecinos de Nuevo León cuentan con dos secciones: la 21 y la 50.
En la Ciudad de México existen las secciones 9, 10, 11, 60 y 61. Aclaro que la sección 36 -cuna de la Mtra. Elba Esther Gordillo-, ahora se localiza en el municipio de Ecatepec, Méx., aunque por muchas décadas se ubicó en el centro Histórico de la capital nacional.
Dice la historia del SNTE, que en la sesión del Consejo General del 28 de febrero del 2013, con sede en la ciudad de Guadalajara, Jal., el Mtro. Juan Díaz de la Torre, fue electo como dirigente del sindicato más grande de América.
El motivo de la sustitución se debió al encarcelamiento de la chiapaneca Elba Esther Gordillo Morales, capturada por el Gobierno del Presidente Peña Nieto, cuando fue acusada de desvío de fondos procedentes de las recaudaciones sindicales, así como de delincuencia organizada.
La voz oficial del SNTE, justificó ante la opinión pública, en un breve y escueto comunicado de prensa, que el jalisciense, Juan Díaz de la Torre, había sido elegido por los concejales a través del voto libre, directo, secreto y nominal en urnas transparentes, con 268 a favor, cero en contra y una abstención.
Cierro este espacio con una gran extrañeza cuando por las redes sociales circula un video donde el aguerrido perredista-petista-morenista, sociólogo de profesión, Gerardo Fernández Moroña, declara que Elba Esther Gordillo Morales es presa política de Peña Nieto.
La extrañeza del caso es porque Fernández Moroña, varias veces arremetió contra la chiapaneca, acusándola de mil linduras, lo que hace anticipar las no buenas intenciones del político que para algunos rebasó la línea de activista para identificarlo como agitador profesional.