El puente Lupe-Reyes

Cierto, hay hasta bromas un poco de mal gusto sobre el famoso œpuente Lupe-Reyes, que, dicen, inicia el 12 de diciembre con la celebración de la Virgen de Guadalupe y concluye con la fiesta de los Reyes Magos.
Son 25 dí­as de juerga: hay comida en exceso y no precisamente la más sana, aunque hemos de justificar que por su sabor deberí­an hacer algo para que podamos seguir consumiéndola sin que nos afecte; hay quien gusta de beber en exceso en esta temporada, argumentando una y mil cosas: las posadas, el cumple de tal o cual, la convivencia de fin de año, la fiesta de la oficina, el convivio del salón, y así­, podrí­amos enumerar uno y mil pretextos. Siempre los vamos a encontrar, y más, cuando se trata de dar cuenta de un exquisito bacalao, unos romeritos, tamales o un delicioso pozole: lo que sea es bienvenido.
Luego, andamos allá en enero con los problemas para vestirnos por el incremento de kilogramos, pero no es tan malo como algunos quieren verlo: el llamado puente Lupe-Reyes tiene cosas buenas, porque nos permite convivir con gente que vemos o frecuentamos poco, sea por cuestiones de ocupaciones cotidianas o por distancia o tiempos. El caso es que resulta muy confortante convivir, y con ello vienen los excesos de toda í­ndole.
Para ello, se ha conformado un grupo de coordinación en la entidad, en el que dispondremos, en los 43 municipios de seguridad extraordinaria con la Policí­a Estatal. En ese sentido se pronunciaron autoridades de seguridad píºblica y derechos humanos hace unos dí­as, para comentar sobre las acciones que se llevan a cabo y que garantizan tranquilidad a muchos de nosotros, principalmente quien tiene que viajar.
Habrá 12 puntos carreteros donde estarán elementos de Salud, Seguridad píºblica, Procuradurí­a de Justicia, Protección Civil, Turismo COEPRIS Instituto Estatal de Migrantes, Secretarí­a de Bienestar social y la de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, íngeles Verdes, Cruz Roja, C-4, Sedena y PFP, así­ como Secretarí­a de Marina, con al idea de que tengamos garantí­a de nuestros viajes y podamos llevarlos a cabo con la mayor tranquilidad posible, sin que lo anterior quiera decir que no tomemos las medidas necesarias.
No podemos confiar en todos, hay que cuidar nuestras pertenencias, nuestro vehí­culo y recursos; no dar tentaciones en cajeros y bancos, no sacar el dinero a la vista de todos “aunque sea poco- y tratar de viajar con la mayor discreción posible, sin alardear de lo que llevamos o vamos a comprar.
Y bueno, lo que ya sabemos: revisar el vehí­culo o comprar con anticipación los boletos de transporte que hemos de utilizar, dejar resguardadas nuestras casas y avisar a alguien que nos pueda ayudar a darles una vueltecita, pero es muy importante tener CALMA: la gente anda loca por las calles, acelerando de más, gritando, corriendo, como si se fuera a acabar la Navidad o el mundo, y nada de lo anterior sucederá, a menos que Corea bombardee a EEUU.
Dejemos el egoí­smo a un lado: recordemos SIEMPRE que las calles son para todos y de todos y no propias: seamos corteses al caminar y al manejar, no queramos œagandallar a los de la fila de al lado, porque todos estamos formados por algo y para algo; es importante ponernos en el sitio del otro, para evitar todo ese tipo de abusos propios de temporadas en que hay más gente que la normal en las calles.
Si puede evitar los sitios donde confluye la gente, mucho mejor: trate de salir lo menos posible, y disfrutar al máximo a los familiares con los que se ha reunido, porque no sabemos si será la íºltima vez que coincidamos.
La idea de esto es concluir el famoso puente œLupe-Reyes con la fortuna de haber librado todos los escllor y encontrar una buena navidad y fiestas decembrinas.
No provoquemos y seamos CORTESES por favor: hay mucha agresividad en las calles. No alentemos estas conductas que nada bueno nos dejan.