La imposición

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Este año electoral para los mexicanos ha despertado, desde hace unos meses, la inquietud por participar o no en la próxima contienda del primero de julio.
La intervención ciudadana es referida a dos conductas y ahí­ está el dilema: acudir o no a las urnas que el Instituto Nacional Electoral instala en instituciones gubernamentales, domicilios particulares o centros escolares.
Luego: ¿Votar por quién? ¿Votar por qué partido o coalición? ¿Qué cargos de elección popular debo votar o por todos los que correspondan a este distrito electoral? ¿Deberé votar todos los cargos por un solo partido?
Antes el ciudadano comíºn seleccionaba a su candidato por las promesas que hací­a ante el electorado, ante los miles de mexicanos que lo escuchábamos en los mí­tines, concentraciones o en las noticias.
Los ciudadanos de ahora ya no votamos por las œtradicionales promesas de campaña, más bien ahora debemos tener la audacia para intentar descifrar, entender qué candidatos dicen menos mentiras; o por lo menos cuáles son las más creí­bles.
Desde luego que el fenómeno del abstencionismo ha ido creciendo en nuestro México Lindo y Querido, sobre todo el tipo de candidatos y más los gobernantes que mal elegimos.
Pero también existen ciudadanos que intentan luchar por causas nobles, de la gente, buscando entrar a la grilla municipal, estatal o nacional y hacer el esfuerzo de componer las cosas que otros han llevado al paí­s que tenemos: Inseguro, corrupto y con alto í­ndice de incredulidad en los gobernantes.
Para muchos hablar del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es hablar de una clase polí­tica tradicionalmente revolucionaria que tuvo la desgracia de aceptar en sus filas a voraces vividores que han traicionado no solo a los mexicanos sino a su mismo partido polí­tico.
Esos Prií­stas leales a sus estatutos pudieran fundar un subgrupo y darle nombre, como aquellos del ˜Nuevo PRI™ porque tienen la convicción de que su trinchera van a realizar su sueño social y ahí­ siguen, militando en el tricolor porque ellos sí­ creen en la palabra empeñada, ellos creen en la posibilidad de que a México lo podemos cambiar.
Hace unos dí­as en visita a la región fronteriza de Tamaulipas, me entero de un singular ejemplo de lo anterior en uno de los dos Pueblos Mágicos del Estado: Cd. Mier, ese bello rincón fundado por Don José de Escandón en 1753 con el nombre de Villa del Paso del Cántaro.
El problema de los lugareños, esencialmente PRIíSTAS, es que apenas la semana pasada, ante la Junta del Consejo y la Comisión de Procesos Internos de su partido municipal, se realizó una auscultación para identificar a quienes quisieran ser aspirantes a la candidatura por la Alcaldí­a.
Hubo en esta importante reunión la invitación del Presidente del PRI, Ignacio Peña Alemán, congregó a un buen níºmero de mierenses que finalmente acordaron que la unidad estarí­a bien representada por el Dr. Rolando Ramí­rez, médico de mucho prestigio en este pueblo mágico no solo por su profesión, sino por las míºltiples labores altruistas para la población.
Pudiésemos hablar en este espacio sobre las caracterí­sticas del galeno aspirante a la Alcaldí­a de Cd. Mier, sin embargo le garantizo serí­a muy larga la lista de acciones realizadas por el Rolando Ramí­rez en beneficio de aquella población fronteriza.
Lo triste del caso es que a nivel local el PRI desde diciembre pasado lanzó una convocatoria, avalada por el Presidente del Comité Estatal del PRI Tamaulipas, para que los interesados en contender por la Alcaldí­a, hicieran llegar una carta de intención, misma que en tiempo y forma entregó el Dr. Ramí­rez.
El gran PERO que amenaza la unidad de los PRIISTAS de Cd. Mier es que la convocatoria del PRI TAMAULIPAS imponga candados sospechosos y prácticamente con dedicatoria, pese a que la gente del Comité Estatal del tricolor sabe del trabajo transparente tanto del Comité Municipal como del mismo aspirante a la Presidencia Municipal.
Recuerdo al lector que la semana pasada, PRIíSTAS de la Villa de Casas, vivieron una experiencia similar, aunque por la cercaní­a geográfica se trasladaron a Cd. Victoria, donde el mismo Sergio Guajardo Maldonado, presidente del tricolor, -segíºn algunos medios- fue interceptado para obligarlo a enfrentarse a los militantes.
Uno de los grandes problemas de siempre en el tricolor es la imposición de candidatos, desoyendo la voz de quienes militan y quieren participar, aun financiando sus propias campañas electorales, porque tienen fe en su proyecto de comunidad.